Edgard R odríguez C.
Con los prospectos nunca se sabe hacia qué lado irá el talento. A David Green se le pronosticó un éxito rotundo en las Mayores. De Everth Cabrera se pensó que sería un mejor pelotero con lo que aprendería en las Menores, pero que pronto estaría de vuelta aquí.
Y mientras David desperdició su oportunidad, a pesar del fenomenal talento que tenía, Cabrera se aferró compulsivamente a su chance y derribando escepticismo subió a la cúspide. Ahora trabaja para sostenerse ahí. Él y David han sido los extremos aquí.
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¿Y qué se puede esperar de Cheslor Cuthbert? Uno supone que mucho. Los equipos de Grandes Ligas no desembolsan 1.5 millones de dólares por un chavalo sin perspectivas. Aún cuando se equivocan, lo hacen después de evaluaciones profundas y proyecciones cautelosas.
Cuthbert es un joven con todas las herramientas físicas para triunfar. Tiene un bate veloz y con poder, que es su mejor atributo. Pero además, sus manos son seguras a la defensa y su brazo es poderoso. No es un rayo sobre las bases, pero tampoco es lento.
A eso hay que agregar que Cheslor es trabajador y disciplinado. Tiene pasión por entrenar y siempre desea una sesión extra. Su meta son las Mayores, pero además, tiene como objetivo convertirse en un jugador de impacto y se esfuerza para conseguirlo.
Unos días después de la firma, Cuthbert fue llevado a Kansas City y presentado a los jugadores del equipo de Grandes Ligas. Lo pusieron a batear y después de enviar cuatro pelotas sobre la cerca, el manager Trey Hilmann lo alentó, diciéndole que deseaba ponerlo en el line up ese día.
Sin embargo, el proceso podría ir mucho más lento. Aún cuando su carrera despegará en Estados Unidos, Cheslor probablemente arranque en una liga de novatos y después se dará el ascenso en relación con su desempeño. El plan es que en cuatro años alcance la cima.
No obstante, nunca hay nada garantizado en el beisbol. Muchos grandes prospectos han terminado convertidos en grandes frustraciones. No sólo es necesario el talento, sino también el afán de superación y la disciplina, para convertir ese talento en capacidad concreta.
Incluso eso lo tiene Cuthbert y aunque por momentos parece un chavalo listo para reescribir la historia del beisbol nacional, siempre es prudente esperar. En el beisbol nunca se sabe.
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