A criterio del portavoz de la Arquidiócesis de Managua, el sacerdote Rolando Álvarez, la Corte Suprema de Justicia (CSJ), y el Consejo Supremo Electoral (CSE), deben de sufrir cambios profundos, pues según el religioso, es una exigencia del pueblo de Nicaragua, los representantes de la oposición política, así como de la misma Iglesia católica y evangélica.
“La Corte Suprema de Justicia y el Consejo Supremo Electoral son dos estructuras estatales que deben sufrir cambios inminentes en su personal. Tienen que haber cambios esenciales“, advierte Álvarez.
Asimismo, dejó claro que “hay personas en esas dos instituciones, que definitivamente tendrían que ser denunciadas porque lejos de ayudar a la institucionalidad democrática nicaragüense —más bien—, la han desacreditado, y el pueblo de Nicaragua está exigiendo a nivel de la sociedad civil, y a nivel de muchos políticos de la oposición. La Iglesia se une a este clamor”, afirmó el religioso.
En ese sentido, Álvarez aconsejó que el Gobierno y los líderes de la oposición “escuchen las exigencias del pueblo” porque solamente así se podría “confiar en nuevas elecciones”.
“Si en esas instituciones no hay cambios, aquí se van a crear fisuras: se van a crear las bases de un estado que es peligroso, y la gente se va a sentir defraudada y no representada en las estructuras que la componen. Hay personas clave que allí han desacreditado la institucionalidad. Deben sufrir cambios para que el pueblo de Nicaragua pueda creer en unas futuras elecciones limpias, sino de hecho ya están viciando cualquier proceso”, advirtió el portavoz de la Arquidiócesis de Managua.
Cambios YA
De igual forma se pronunció la Iglesia evangélica, a través del pastor Augusto César Marenco, quien expresó que definitivamente en la CSJ y el CSE se necesitan magistrados que defiendan la institucionalidad democrática.
“Son instituciones clave para preservar la democracia: entonces, la demanda de un pueblo ha sido que en ambas instituciones hayan cambios, pero cambios definitivos. El pueblo de Nicaragua quiere allí magistrados que tengan criterios y que trabajen respetando la Constitución cada una en el rol que le corresponde. Nicaragua merece magistrados honestos. Éste es el momento y la Iglesia evangélica se une al clamor de todo este pueblo”, demandó Marenco, pastor del Ministerio Apostolar Centro Cristiano.
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