Luego de la ceremonia religiosa celebrada en la parroquia San Agustín, ubicada en Altamira, Maurice Ortega Murillo y Blanca Díaz Flores se dirigieron a la fiesta en que celebraron su unión de esposos la noche del sábado. A la salida de la Iglesia, los invitados arrojaron arroz y gritaron vivas a los novios, mientras los familiares se felicitaban entre sí y los mariachis cantaban sin parar.
Tanto el presidente Daniel Ortega, como su esposa y Primera Dama, Rosario Murillo, se acercaron a felicitar a la pareja de recién casados, pero al instante desaparecieron en su Mercedes Benz, escoltados por varias patrullas policiales.
Los novios abordaron una camioneta Toyota Prado, que los llevó al Hotel Barceló Managua, donde se dio la recepción a orillas de la piscina y bajo la luz de las estrellas. El área de la fiesta estuvo bien adornada con luces y flores. Según una fuente que presenció la fiesta, ni Ortega ni Murillo estuvieron en la recepción.
Durante la ceremonia y la recepción no se observó entre los presentes a miembros importantes de la Policía Nacional, pese a que el padre de la novia es el comisionado general Francisco Díaz. No obstante, el resguardo policial fue evidente en las áreas del hotel y la parroquia.
La fiesta tuvo el toque de carnaval, pues a los invitados se les dio máscaras y collares. También hubo música y bailes de una comparsa.
Entre las más elegantes y mejor vestidas de la noche, estuvo Camila Ortega Murillo, madrina de la boda, quien vistió un traje plateado lleno de pedrería. Mientras, la novia optó por un vestido sencillo con detalles de pedrería, estilo top, con corsé y falda amplia.
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