CORRESPONSAL/ CARAZO
La falta de recursos económicos para invertir en personal humano que controle los saqueos de los codiciados huevos de tortuga, en la Reserva Natural Chacocente, en Carazo, es uno de los principales problemas que enfrenta el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) en la zona, dijo su delegado Mario Espinoza.
Un promedio de unas 60 mil tortugas paslama han arribado a las costas de Chacocente, en los últimos tres años, según estimaciones del Marena, pero el resguardo se vuelve una tarea difícil cada día.
Para Espinoza es difícil cuidar milímetro a milímetro las áreas protegidas en Chacocente.
Ante esta situación y las necesidades que padece la gente por falta de empleo, es que la población aprovecha para saquear los miles de nidos y vender el producto a precios elevados.
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Sólo el año pasado a finales de septiembre, la delegación del Marena calculó que llegaron unas diez mil tortugas a la reserva, donde los lugareños saquearon un 80 por ciento de los huevos, equivalente aproximadamente a ocho mil nidos.
ALTERNATIVAS QUE NO SEAN DEPREDADORAS
Marena ha apoyado desde algunos años a seis grupos de mujeres habitantes de Chacocente, con el objetivo de tener alternativas económicas que no sean depredadoras.
Dichos grupos se concentran en actividades de turismo, tejedoras, artesanas, mujeres que trabajan con miel, medicina natural y las textileras. No obstante, según Espinoza, la mayoría de estas iniciativas que se iniciaron, se encuentran adormecidas.
Para el caso de las mujeres dedicadas al turismo, es preocupante que las vías de acceso a Chacocente se encuentran en mal estado y que cuando se dan las arribadas masivas de tortugas es en el invierno.
MALOS CAMINOSY FALTA DE APOYO
Para la época de lluvias los caminos se convierten en grandes lodazales y el turista se abstiene de llegar al lugar. Además, la falta de apoyo para construir infraestructura para una tranquila estadía en la zona es otro de los factores que perjudica a quienes pretenden dedicarse al servicio de turismo.
Las artesanas están carentes de capacitaciones en cuanto a la elaboración de sus diseños, así como el recurso humano que les enseñe y dé acompañamiento en el proceso de mercadear su producto.

Lo mismo pasa con las que se constituyeron en el gremio de la medicina natural y las textileras, estas últimas sólo han logrado conseguir dos máquinas para confeccionar ropa.
Las mujeres que trabajan tejiendo productos con las bolsas plásticas que se encuentran en las costas realizan una labor loable por preservar las especies marinas, así como las que venden la miel, ya que cuidan mucho la flora de la reserva. Estos dos últimos grupos son los que, según Espinoza, están mejor constituidos.
Para este año el Marena de Carazo sólo trabajará con recursos que asigne el Gobierno, pues el ONG Programa de Apoyo al sector de medio ambiente de Dinamarca, ya no les apoyará.
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