Además de seguir anunciando la Palabra de Dios, durante el 2010 la Iglesia católica continuará alzando su voz a favor de los indefensos, pero sin “vanguardizar las luchas que deben librar las organizaciones de la sociedad civil y los partidos políticos”, dijo ayer el padre Rolando Álvarez, vocero de la Arquidiócesis de Managua.
“Seguiremos denunciando las injusticias, acompañando a los más pobres, los que no tienen voz, los que sienten cercenados sus derechos, los que tienen miedo. Porque en Nicaragua hay mucha gente que tiene miedo, empresarios, políticos, profesionales, que temen perder sus ‘caramancheles’, sus curules, sus espacios. Y la Iglesia va a seguir diciendo que Cristo ha resucitado y que la última palabra será de vida y no de muerte”, expresó Álvarez, tras oficiar ayer una misa en la parroquia San Francisco.
El religioso agregó que no temen a las represalias que podrían sufrir por denunciar las injusticias.
El Padre aclaró que la Iglesia católica no le va a hacer el trabajo a los políticos, ni a las organizaciones de la sociedad civil.
“La Iglesia no va a asumir luchas que les corresponde a los políticos. Por ejemplo, a la oposición le corresponde unirse para enfrentar sus retos y a los organismos de la sociedad civil luchar por sus derechos en las calles, pero que no pretendan que la Iglesia ponga su bandera amarilla y blanca en una manifestación política”, enfatizó Álvarez.
Sin embargo, aseguró que como pastores seguirán iluminando. Invitó a la sociedad a tomar conciencia de lo que la Iglesia católica dice y a dejarse iluminar por ella.
“Hay sectores de la oposición y la sociedad civil y también del oficialismo que quieren que hablemos cuando ellos quieren y la Iglesia habla cuando el gemir del pueblo lo indica y lo exige moralmente”, afirmó el sacerdote, mientras recordaba que eso quedó demostrado a raíz del fraude electoral, cuando nadie se esperaba que sacaran un comunicado de la envergadura del que emitieron en ese momento.
Álvarez aseguró que durante el 2010 seguirán denunciando todos aquellos atropellos e injusticias que así lo ameriten.
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