El llanto fue incontenible durante el entierro de los ahora fallecidos. LA PRENSA/O. VALENZUELA

Entierran a víctimas de accidente

“No llores por mí yo estoy en un lugar lleno de luz. Donde existe paz, donde no hay dolor, donde puedo descansar”

“No llores por mí yo estoy en un lugar lleno de luz. Donde existe paz, donde no hay dolor, donde puedo descansar”.

Al son de esa alabanza espiritual y acompañados de mariachis, más de cien personas entre amigos, familiares y vecinos se congregaron ayer en el Cementerio Central. Lugar donde dieron el último adiós a las cinco víctimas del mortal accidente ocurrido en la carretera vieja a Tipitapa.

Melissa Toruño Peralta, de 21 años; Lenín Boanerges Tinoco Peralta, de 27; Amada Castro Espinoza, 75 años, y Luz María Peralta Castro, de 44. Miembros de una misma familia. Lisset Romero Orozco, de 23, quien era amiga y vecina de Melissa. Todos eran habitantes del barrio Batahola Sur.

Las lágrimas de las adoloridas familias fueron difíciles de contener cuando los cantos sonaban uno tras de otro. Los abrazos y personas casi a punto de desmayarse formaban una escena desgarradora y desesperante.

“Por qué Dios mío se fueron de nuestro lado”, gritaba un joven aferrado a uno de los féretros. Mientras sus lágrimas caían de forma constante sobre sus mejillas. Algunos vecinos trataban de dar consuelo a las hermanas, nietos, hijos, sobrinos y madre de los fallecidos, quienes no paraban de llorar.

Doña Marina Orozco, madre de Lisset, lloró desconsolada como la primera vez cuando buscaba a su hija en los hospitales capitalinos para saber sobre su paradero. “Es horrible este dolor en mi corazón. Ay, Ay mi muchachita te me fuistes sin decirme siquiera adiós”, exclamaba la adolorida madre.

No obstante, la Policía de Tránsito de Tipitapa identificó al joven que conducía la moto el día del accidente. Identificado éste como Francisco Ariel Malespín, de 21 años. Según el jefe de tránsito, Ezequiel Rubio, los familiares de la víctima no han llegado a interponer denuncia, ni a retirar el cuerpo de la morgue del Instituto de Medicina Legal (IML).

 Los cinco ataúdes son trasladados por amigos y familiares hacia el Cementerio Central.
LA PRENSA/O. VALENZUELA
PALABRAS DE ALIENTO

Antes de dar cristiana sepultura. Uno de los pastores habló sobre la vida eterna adquirida a través de Jesucristo, donde todo lo humano es pasajero. Mientras que la espiritual perdura para siempre. Curiosamente Melissa, doña Amada Castro, Luz María y Lisset Romero, se congregaban en iglesias evangélicas. Siendo Lisset la última en bautizarse y se estaba preparando para trabajar en la obra de Dios como una nueva líder.

A petición de los hijos de doña Amada Castro, de 75 años, cantaron la canción de Rocío Dúrcal, Amor Eterno, al mismo tiempo que exclamaban que siempre amarían a su madrecita.

La Policía Nacional todavía está investigando las causas de este accidente que dejó luto y dolor a las familias y tiene consternada a la población. Este sábado la institución informó que el conductor del autobús, que cubría la ruta Managua-Tipitapa, está detenido mientras se esclarecen los hechos.

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