La presunta importación de café de Honduras para venderlo a Venezuela como producto nicaragüense, a través de Albacafé, destapó una posible triangulación ilegal del grano hondureño, cuyo destino final sería Colombia, consideró Roberto Bendaña McEwan, directivo de varias organizaciones de caficultores en Nicaragua.
Además, algunos cafetaleros y beneficiadores de café en Matagalpa estiman que el prestigio que ha ganado la calidad del café de Nicaragua en los mercados internacionales está en riesgo por las presuntas acciones de Albacafé, la nueva empresa vinculada con el grupo de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), controlada en Nicaragua por la familia presidencial.
Bendaña difiere de otros productores nicaragüenses y considera que el café hondureño es de buena calidad, pero que tiene un “precio castigo”, es decir, un precio inferior al café de Nicaragua “por otras razones que no es la calidad del producto, sino que puede ser el incumplimiento de los contratos en el pasado, la inestabilidad del país, etc.”.
Por esa razón, señaló Bendaña, el café hondureño es llevado por la vía del contrabando a Guatemala y Nicaragua porque “como allá (en Honduras) es subvalorado, entonces busca orígenes como Guatemala donde lo pagan 10 dólares más, por decir un ejemplo, y después se vende como café guatemalteco”.
Sin precisar cantidades, directivos de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat) denunciaron que presuntamente Albacafé importa “oficialmente” el café hondureño, lo mezcla con café de Nicaragua y lo exporta a Venezuela como producto nicaragüense.
Sin embargo, Bendaña, quien es también directivo de Asocafemat, cree que la triangulación empieza por el contrabando y no por importaciones oficiales del café hondureño hacia Nicaragua.
“Lo que yo sospecho que está ocurriendo es que sí se esté viniendo (el café hondureño) a Nicaragua, se esté enviando a Venezuela, pero no como destino final Venezuela, sino que después se esté también contrabandeando a Colombia y que eventualmente ese café de Honduras se esté vendiendo como café colombiano, porque al final de cuentas el café mejor valorado es el de Colombia, inclusive más que el de Guatemala”, dijo Bendaña.
El también directivo de la Cooperativa de Beneficiadores de Café agregó que ese mismo café de Honduras, en Colombia puede venderse a 20 ó 30 dólares más.
Bendaña considera que el café hondureño “probablemente” llega a Nicaragua por la vía del contrabando, después es exportado legalmente a Venezuela como café nicaragüense y “una vez que está en Venezuela, como ahí también producen café, yo estoy seguro de que no se está exportando legalmente a Colombia, sino que ahí también se contrabandea a Colombia”.
SIN DATOS PRECISOS
El presidente de la Cooperativa de Beneficiadores de Café en Matagalpa, Lino Palacios, aseguró que esa organización carece de estadísticas sobre el volumen de café que haya ingresado de Honduras a Nicaragua y que haya sido procesado en los beneficios matagalpinos, como lo denunció Asocafemat.
“Los socios de la Cooperativa de Beneficiadores me informan que no han beneficiado café Hondureño que luego hayan ellos exportado a Venezuela”, respondió Palacios a través de un correo electrónico.
Sin embargo, otros beneficiadores y productores de café aseguran que en algunos beneficios secos situados entre las ciudades de Matagalpa y Sébaco, han procesado entre 40 mil y 50 mil quintales de café hondureño.
¿CUÁNTO A VENEZUELA?
Entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre de este año, Nicaragua exportó 34 mil 650 quintales de café hacia Venezuela, país que habría pagado casi cinco millones de dólares por el producto, según datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).
Pero, nadie sabe cuánto de ese café supuestamente nicaragüense estaría mezclado con el grano hondureño.
Frank Lanzas Tercero, presidente de Asocafemat, considera que la situación “es grave” porque “si sólo fuese a Venezuela, pues está bien, pero no sabemos si ese café de mala calidad se revuelve con café de buena calidad y se exporta a otros países como Alemania, Holanda e incluso a Estados Unidos, entonces eso echará a perder la credibilidad que se ha conseguido para el café de calidad de Nicaragua”.
“La credibilidad sobre la calidad se gana con mucho esfuerzo, pero el desprestigio se gana de un día para otro”, dice Lanzas, lamentando que hasta ahora el Consejo Nacional del Café (Conacafé) sigue sin pronunciarse sobre el tema.
El beneficiador Lino Palacios estima que “ninguna compañía exportadora pondría en riesgo la relación con sus clientes, esta relación toma varios años establecerla y es mucho más lo que se puede perder que lo que se puede ganar. Los clientes que compran el café nicaragüense son cada vez más exigentes con los requerimientos de tazas y trazabilidad, e incluso muchos exigen algún tipo de certificación para acceder a comprar el café nicaragüense”.
Otro beneficiador que pidió el anonimato, dijo que la mezcla de café hondureño y nicaragüense, “lógicamente que va a ‘pasearse’ (arruinar) en todo lo que se está haciendo para impulsar la calidad del café nicaragüense” y que de nada vale el esfuerzo que hace la Taza de la Excelencia.
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