Apenas comenzaba a salir la luz del día de ayer cuando Marialuisa Atienza Salamero, de 84 años, decidió, como de costumbre, levantarse a barrer la acera de su casa ubicada cerca del Zumen, en Managua.
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Todo transcurría con normalidad, hasta que en medio del silencio de la calle apareció un taxi blanco, cuyo conductor al parecer perdió el control y subió la cuneta a alta velocidad atropellando mortalmente a Atienza, de origen español y con nacionalidad nicaragüense, relató ayer su inseparable amiga Bertha Marenco.
Al momento del hecho, Marenco relató que se encontraba acostada y se levantó al escuchar el estruendo que ocasionó el choque del vehículo con varios árboles que están afuera de la casa.
Atienza, que llegó a Nicaragua en 1982 durante el periodo de la revolución, murió instantáneamente.
Un oficial de la Policía del Distrito Tres de Managua aseguró que hasta ayer por la tarde no tenían a ningún detenido, debido a que el conductor del vehículo que atropelló a la señora huyó sin dejar rastro.
VIVÍA SOLA
Marenco señaló que durante su juventud Atienza fue monja y por eso vivía en Nicaragua sin ningún familiar e hijos.
La mujer escribía artículos digitales para radio La Primerísima y su cuerpo fue velado en las instalaciones de ese medio radial.
Además de religiosa, Atienza se desempeñó en Nicaragua como enfermera durante los años 80 y realizaba varias obras de caridad.
Reinaldo Castañeda Benavídez, vigilante de la zona, señaló que al parecer el conductor andaba en estado de ebriedad y no pudo controlar el vehículo.
“El hombre no se paró, se jaló cuando vio que había matado a la anciana que a diario se levantaba a barrer afuera de su casa”, relató.
Al ver el accidente, los vecinos llamaron a la Policía que rastreó la zona, pero no pudo capturar a ningún sospechoso.
El cuerpo de Atienza fue llevado a Medicina Legal.
Con la colaboración de Marvin Cuadra.
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