WASHINGTON/ AGENCIAS
La economía estadounidense creció un 2.2 por ciento en el tercer trimestre, el primer saldo positivo desde finales del año pasado, pero por debajo de las previsiones del consenso de analistas que esperaban un repunte del 2.8 por ciento.
Antes del repunte experimentado entre julio y septiembre, la economía estadounidense se había contraído durante cuatro trimestres consecutivos. Los analistas señalan que el repunte del PIB en el tercer trimestre podría haber puesto fin a la peor recesión de las últimas siete décadas.
Por lo demás, los datos publicados ayer por el Departamento de Comercio de Estados Unidos revelan que el PIB creció menos de lo esperado debido a un gasto de los consumidores ligeramente inferior a lo previsto, recortes en los inventarios de las compañías e inversiones por debajo de las expectativas por parte de las empresas en equipos.
[/doap_box]
En el lado opuesto de la balanza se sitúan los programas de estímulo del Gobierno, que impulsaron la alicaída economía del país, como los subsidios para la compra de autos nuevos para estimular el consumo.
Entre esos programas está el popular “Efectivo a cambio de Chatarra”, que ofreció reembolsos a los contribuyentes que reemplazaron sus vehículos viejos por otros más eficientes.
A esa iniciativa se suma el incentivo fiscal de 8,000 dólares que el Gobierno ha ofrecido a los ciudadanos que compraron este año vivienda por primera vez.
CAUTELA PERSISTE
Los analistas consideran que el trimestre actual, el cuarto, cerrará con un crecimiento de en torno al 4 por ciento, una cifra que de confirmarse representaría el mayor aumento desde el primer trimestre de 2006, cuando el PIB aumentó un 5.4 por ciento.
Se adelanta que el proceso de reabastecimiento de existencias por parte de las empresas ayude a impulsar el PIB en la recta final del año. Entre los factores que se prevé ayuden a apuntalar la recuperación estarían también las mayores exportaciones, así como un incremento del gasto de los consumidores, coincidiendo con la temporada navideña.
“La recuperación está en marcha, pero esto genera preocupaciones sobre su fuerza y las perspectivas de un cambio sustancial en el mercado de trabajo”, dijo Augustine Faucher de Moody’s Economy.com.
“Los próximos trimestres serán duros. La economía crecerá, pero con debilidad. El impulso del apoyo fiscal pierde fuerza, la resaca del efectivo por chatarra pesará en las ventas de automóviles, en tanto los consumidores y las empresas permanecen preocupados”, añadió.
Scott Brown, economista jefe de Raymond James & Associates, dijo que el informe del Departamento de Comercio fue “un poco decepcionante” y sugiere “que la demanda doméstica es bastante débil”.
Mientras tanto, la Reserva Federal (Fed) se comprometió la semana pasada a mantener sin cambios los tipos de interés, entre cero y 0.25 por ciento. durante un “periodo amplio” de tiempo para ayudar así a la recuperación.
El PIB mide el valor de todos los bienes y servicios producidos en el país.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 B