Carlos Castro Jo
Lista de cosas que hacer antes de morir
Pasar música sobre las cuerdas de una guitarra.
Tocar la orilla lisa del infinito.
Balancearme por los cuatro puntos cardinales.
Tomar café con el dios de los cristianos
para conversar sobre Nietzsche, Marx y Kierkergard.
Ver el frescor de los cristales
de una calle empedrada de relojes líquidos.
Escalar desde la punta de los pies
el cuerpo de un amor no correspondido.
Y ya.
Placeres
Tener entre manos
el calor de un cuerpo desnudo.
Gozar de algo que ocurre justo en el centro de un miércoles.
Saborear un yoltamal con cuajada fresca.
Regresar al momento de una foto amarillenta.
Volver al viento de un puerto dormido al pie de una bahía.
Pernoctar a la orilla del mar
con sal y con trópico.
El otro, el bárbaro
Los habitantes de Sodoma y Gomorra
son malvados.
Sacan sus pecados
-el somnífero vino, el sexo enérgico a
plena luz del día.
Fuego y ceniza contra los bárbaros.
Sal para los que miran atrás.
Ojalá que nosotros, los puros,
pudiéramos mandar a un ejército de ángeles
con llamas divinas
para quemarlos uno por uno,
y así mostrarles la mano fuerte
de la misericordia infinita.
La mujer de mi prójimo
¿Cómo no desear
los pródigos pechos ansiosos,
los labios que me dicen hola,
los ojos que me ven desde su propio fondo
y el glúteo bamboleo que regresa
con mi mirada a la de mi prójimo
que se cree su dueño?
El pecado sería no desearla.
Darwin
Mi vecina es bien religiosa
y se opone al aborto y a los anticonceptivos,
y porque le gustan las noches frenéticas,
biológicamente activas,
ya tiene cinco hijos.
El niño más grande le pega al segundo,
el segundo al tercero,
y así sucesivamente
el pez más grande se come al más pequeño.
De una manera típicamente darwiniana
sobrevive el más fuerte
en la casa de mi vecina antidarwinista.
Opresión
Hay algo que oprime en esta ciudad de cemento.
Yo creo que es el ataque de los andenes,
la calle con un solo árbol,
la gente que se cubre de la lluvia
pero no le presta atención a las hormigas
en el pavimento
aterrorizadas frente al tráfico.
O será la orfandad,
la persistencia de los edificios,
la ausencia de mar.
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