Un ex funcionario del Ministerio de Defensa considera que las reformas a la Normativa Interna Militar (NIM), que amplió el plazo para el retiro de algunos oficiales, no pudo decidirse de un día para otro y por el contexto en que se dio crea desconfianza entre la población y pone en riesgo la credibilidad que ha construido a lo largo de su historia.
- El vocero del Ejército de Nicaragua, general Adolfo Zepeda, insistió ayer en que la semana pasada el general Omar Halleslevens no mintió. La semana pasada, LA PRENSA le preguntó sobre las modificaciones en los plazos y condiciones de retiro de algunos oficiales y él contestó: No le tengamos temor al comportamiento de la institución, no le busquemos peros, no le busquemos qué sé yo, puntos y coma, porque la carrera ya está establecida… No se han dado esos cambios.
Zepeda aclaró que cuando Halleslevens dijo que este país es el país de las especulaciones y de los sabios, se refería únicamente al supuesto nombramiento del general Manuel Calderón Vindell como Ministro de Defensa.
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El vocero del Ejército, General Adolfo Zepeda, insiste en que el general Omar Halleslevens no mintió cuando negó la información, sino que simplemente se reservó información que aún no era oficial.
Sin embargo Félix Maradiaga, ex secretario general del Ministerio de Defensa y fundador de esa dependencia, considera que la reforma no se dio como una respuesta a las inquietudes de “flexibilizar” la normativa del retiro de los oficiales, expresadas por el presidente Daniel Ortega.
Sino que fue consecuencia de “algunas voces dentro del Consejo Militar, que en su momento proponían una reforma de esa naturaleza y cuyas propuestas no tuvieron eco en gobiernos anteriores”, afirmó.
“Bajo el esquema político actual adquirieron relevancia y, por tanto, las declaraciones del presidente Ortega abrieron espacio para que pudieran obtener un lugar relevante dentro del Consejo y lograron desembocar en la reforma”, opinó.
Maradiaga considera que catalogar la reforma como una respuesta automática a una expresión del presidente Ortega es “simplificar la realidad y la manera en que funciona el Consejo Militar, que es un cuerpo bastante cohesionado, pero que es natural que posea oficiales con distintas visiones y perspectivas, como existen en cualquier Ejército, pero que éstas se discuten y se presenta siempre en una visión unificada y coherente”.
AFECTARÁ FLUIDEZ DE LOS ASCENSOS
Maradiaga estima que se debe hacer un análisis más exhaustivo para determinar las consecuencias que acarreará la reforma que dejó a discreción del jefe de la institución ordenar que oficiales, que considere indispensables, puedan quedarse durante el tiempo que estime conveniente.
El especialista señala que a primera vista lo que se observa es la afectación a la fluidez de los ascensos dentro de la pirámide del escalafón militar. “Los oficiales más jóvenes, altamente calificados, verán sus aspiraciones de pertenecer al alto mando limitadas”, advirtió.
Además, teme que eso genere desconfianza porque desde que se emitió el Código Militar en 1994, se administraron los procesos de reforma con mucha prudencia, logrando construir una excelente credibilidad. Pero con esta reforma, “por muy bien intencionada que esté, despierta desconfianza porque no es ningún secreto que en la mayoría de la opinión pública existe temor por el interés de algunos funcionarios de permanecer en el poder”.
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