Salió escondido. Óscar Espinoza Martínez, conocido como el “Chacal del Reparto Schick”, no tuvo tiempo de sonreír frente a las cámaras de televisión.
Agachó la cabeza protegido por el polarizado negro de la camioneta en la que lo llegaron a traer y salió raudo sin ofrecer sus primeras declaraciones después que una jueza lo benefició con la libertad condicional.
Con esa imagen terminaron once años, cuatro meses y trece días de castigo para el autor de uno de los crímenes que más ha conmovido a los nicaragüenses.
Corría 1998 cuando en una sencilla vivienda del Reparto Schick dos niños y una doméstica fueron asesinados por este hombre que hoy goza de libertad.
Ayer, Espinoza salió a las 4 y 28 minutos de la tarde; minutos antes, en el Penal los oficiales se apretujaban en los buses que los llevarían a sus casas, el abogado esperaba impaciente. Se le miraba a lo lejos.
El doctor Virgilio Mariano Flores Arróliga, abogado del ex convicto, era acompañado por un joven barbado, lentes oscuros, camiseta roja, que minutos después se bajó de la camioneta Toyota Hilux placas M 0559793, color blanco.
No quiso hablar con nadie. “¿Cuál Espinoza?”, preguntó el joven, quien conducía el vehículo en cuestión.
Lo acompañaba otra persona. Un señor moreno, vestido de camisa negra y lentes, que subió rápidamente el vidrio cuando detectó la presencia de los periodistas.
- La resolución del Juzgado Tercero de lo Penal establece restricciones para Óscar Espinoza Martínez, entre éstas cualquier tipo de contacto con Ruth Polanco Vallecillo o su familia.
Sin embargo, para Polanco la salida de Espinoza Martínez, el conocido “Chacal del Reparto Schick”, representa un peligro de muerte para ella o su familia.
“Yo tengo miedo, por mi familia, por mí. Ese hombre es un asesino, ese hombre no ha cambiado. Es un psicópata, los engañó a todos, engañó a los que analizaron para dejarlo libre. Así como nos engañó a todos antes de matar a mis hijos. Él va a seguir asesinando. Yo tengo miedo desde ahorita que ese hombre va a salir a matar a cualquier miembro de mi familia”, dijo Polanco.
El informe psiquiátrico-forense citado en la sentencia que libera a Espinoza Martínez señala: “El señor Espinoza no presenta enfermedad mental, ni trastorno en este momento… se habla de bajo riesgo de peligrosidad criminal… teniendo bajas probabilidades de cometer este mismo delito que se le imputó” y es firmado por el doctor Nelson García Lanzas.
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Tampoco habló nada, y cuando el guardia por fin subió “la aguja” (valla de retención para entrar al Penal), el vehículo iba tan rápido que la única imagen de Espinoza Martínez fue la de su cabeza acurrucada entre sus piernas.
El vehículo inició un recorrido vertiginoso a lo largo de la Carretera Norte, hasta que entró raudo a la sede de la Corte Suprema de Justicia, donde el vigilante explicó que quien acababa de entrar era Róger Espinoza Martínez, administrador general de esa institución y hermano del ex convicto. Ya nadie podía entrar a esa hora, intentó explicar.
MADRE DE VÍCTIMAS FRUSTRADA Y ADOLORIDA
Mientras Espinoza Martínez salía de la cárcel por la tarde, en una vivienda en el reparto Casa Blanca, con los ojos llorosos, Ruth Polanco Vallecillo no daba crédito a la noticia de que el asesino de sus dos hijos era beneficiado con libertad condicional por la Juez Tercero Distrito de lo Penal.
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Se siente frustrada y ofendida, ya que hace unos meses le aseguraron que no existía ninguna gestión referente a la libertad de quien acabó con la vida de los pequeños Walter René Polanco y Miurel Grisell McFields, además de la doméstica Alba Villachica Dávila.
En un acta de entrevista con la señora Polanco, la juez Gertrudis Rosario Gaitán, titular del Tercero Distrito de lo Penal, emitida el 31 de julio de este año, le aseguró a la madre de las víctimas que “no se ha incidentado ningún beneficio de libertad a favor del condenado Espinoza (Martínez)”.
De paso, la señora Polanco informó a la juez sobre su cambio de domicilio para que se le notifique cualquier situación referido a su antiguo compañero sentimental y asesino de sus hijos.
“¡Ay Dios mío!, cuándo va a acabar este calvario tan terrible. Eso que hicieron es injusto, es horrible. Porque ellos a mí no me han notificado nada. Como hicieron un juicio, una sentencia, audiencia a mis espaldas. Nunca supe nada. Ellos a mí no me han dicho nada. Yo notifiqué mi cambio de domicilio”, dijo entre sollozos la señora Polanco.
ALEGARON BUENA CONDUCTA
En síntesis, el abogado Virgilio Mariano Flores Arróliga argumentó a favor de su cliente que éste, además de haber cumplido ya dos terceras partes de la pena, había tenido un comportamiento ejemplar en la cárcel.
Fuentes del Poder Judicial comentaron a LA PRENSA que incluso Oscar Espinoza Martínez se había convertido en un predicador religioso que constantemente daba charlas a los otros reclusos.
Sin embargo, para la señora Polanco todo es parte de una “patraña” emprendida por el ex convicto para obtener su libertad, con la ayuda, según la afectada, de su hermano.
“Yo notifiqué mi cambio de dirección y ahí está la firma de esa juez Rosario Gaitán, que debe ser quien sacó a ese desgraciado de la cárcel. Para mí hay intereses ocultos, porque el hermano trabaja en la Corte Suprema de Justicia. Yo desde un principio lo dije, porque el hermano de ese hombre está implicado en el asesinato porque en aquella ocasión la camioneta de ese hombre estuvo en mi casa el día en que ocurrieron los asesinatos. Todos estos años él lo ha estado ayudando, pero ¿por qué lo ha estado ayudando? Porque él esta implicado, porque sabe muy bien que el hermano va a hablar”, acusó Polanco.
Prometió que hoy realizaría las gestiones judiciales para apelar la decisión.
“Esta juez Rosario Gaitán me dijo que no se estaba haciendo nada para liberarlo y cómo es posible ahora que a mis espaldas liberen a ese asesino, ¡él mató a mis niños¡”, clamó la adolorida madre.
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