Un soldado del Ejército de Nicaragua no permitió la entrada de nadie a la oficina de probidad de la Contraloría General de la República, mientras el director de la misma, Juan Carlos Su, discutía acaloradamente con la secretaria del Ministerio de Defensa, Ruth Tapia.
El incidente ocurrió ayer cuando Tapia llegó supuestamente sin hacer una cita a las oficinas de la CGR.
Según los testigos, se puso iracunda. La oficina de Probidad le había enviado una comunicación pidiéndole únicamente que aclarara por qué había declarado un vehículo Toyota que no aparecía a su nombre de acuerdo con el Registro de Tránsito y no lo había hecho con una camioneta Patrol que sí lo estaba.
La carta enviada por Su molestó a Tapia, quien llegó a buscarlo a las 11:00 de la mañana.
La acompañaba un escolta militar y el secretario técnico de la Comisión de Desminado, confirmaron fuentes oficiales en la CGR.
GOLPEÓ LA MESA
De acuerdo con estos testigos, mientras el militar impidió la entrada al despacho de cualquier visitante, Tapia gritaba, golpeaba la mesa y repetía mil veces que ya había entregado su lista de bienes cuando inició en el cargo.
“Como se le notificó los hallazgos, vino escoltada con militares y todo. Golpeó la mesas. Ella cerró la puerta y ahí estaba un militar. No dejaba entrar a nadie”, recalcó Su.
La narración de los incidentes la escuchó el presidente de la Contraloría, Guillermo Argüello Poessy, quien lamentó la actitud de la funcionaria.
Argüello Poessy la contrastó con la del Procurador General de la República, Hernán Estrada, quien en cambio fue muy cortés en una situación parecida.
Su dijo que Tapia se quejó porque la habían hecho perder el tiempo. “A mí nadie me tiene que decir nada. Yo presenté la declaración de bienes al inicio y al cese”, asegura Su que le dijo Tapia en el momento más duro de la discusión.
La actitud de Tapia provocó indignación en la CGR.
Argüello Poessy recordó que los funcionarios están obligados a hacer las aclaraciones que sean necesarias.
Al cierre de nuestra edición, Tapia negó los señalamientos y sostuvo que acudió a una cita para aclarar un error de la CGR.
Según ella, su escolta se quedó en el vehículo y nada de lo denunciado en la CGR existió en realidad. Únicamente el encuentro.
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