Después de un inicio lento de la delegación nicaragüense en la cumbre del cambio climático de Copenhague, Dinamarca, las cosas parecen haber cambiado, según el Club de Jóvenes Ambientalistas, una de las pocas organizaciones no gubernamentales del país que está en la capital danesa.
Carlos Avilés, presidente del Club, informó que “a raíz de todos los acontecimientos, tanto a nivel nacional como internacional, la intervención de Nicaragua ha mejorado”.
Avilés no dio detalles concretos, pero aparentemente los nicaragüenses en Dinamarca, Paul Oquist, como coordinador del Consejo de Políticas Nacionales, y Juana Argeñal, como ministra del Ambiente, han estado más beligerantes.
Pero eso no elimina los problemas de representación de Nicaragua, que finalmente fue con dos representantes cuando otros países como Costa Rica llegaron con 28 personas a rondas de negociaciones compuestas de múltiples mesas.
De todas maneras, los nicaragüenses supuestamente están tratando de incidir en temas como el de conseguir fondos para la Reducción de Emisiones por Degradación y Deforestación Evitada (REDD), y otros derivados de lo que corresponderá a los países de Grupo 77 más China, que serían ocupados para medidas de mitigación y adaptación.
“La oportunidad está abierta para que Nicaragua acceda a los fondos que se están negociando y ver cómo hacer incidencia entre los países SICA (Sistema de Integración Centroamericana), para lograr objetivos regionales”, comentó Avilés.
Nicaragua debe crear una política de Estado para que los fondos logrados en Dinamarca sean bien aprovechados, ya que de lo contrario, el país no habrá ganado mucho, explicó Avilés.
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