LA PRENSA/DOMINGO/MANUEL ESQUIVEL

Así se gasta el aguinaldo

Por Carlos Salinas Maldonado y Martha Solano Martínez José Luis MontanoVigilante “Lo invertí en el estreno de mis niños” José Luis Montano tiene seis meses de trabajar como vigilante para una empresa de seguridad de Managua, aunque desde hace seis años se desempeña en el sector de la seguridad. En este nuevo trabajo gana 3,000 […]

Por Carlos Salinas Maldonado
y Martha Solano Martínez

José Luis Montano
Vigilante

“Lo invertí en el estreno de mis niños”

José Luis Montano tiene seis meses de trabajar como vigilante para una empresa de seguridad de Managua, aunque desde hace seis años se desempeña en el sector de la seguridad. En este nuevo trabajo gana 3,000 córdobas al mes y su aguinaldo de este año fue proporcional al tiempo que lleva trabajando para esta empresa: 1,500 córdobas que Montano “esperaba como agua de mayo”, como dijo a Domingo, afuera de las oficinas que está a cargo de resguardar.
“Para mí el aguinaldo es una gran ayuda. A veces no me fijaba en la fecha que estaba para no desesperarme pensando cuánto tiempo faltaba para que me lo dieran”, dijo.

Montano tiene un turno duro como vigilante: llega a su trabajo a las siete de la mañana y sale a la misma hora del día siguiente. Por eso su aguinaldo lo fue a retirar su esposa. Fue él, sin embargo, quien se encargó de gastarlo. Este hombre alto, moreno y tan flaco que parece ahogarse en sus pantalones, contó que el día siguiente a la entrega del aguinaldo estaba libre, por lo que fue con su hija mayor al Mercado Oriental, ese monstruo de 88 manzanas, donde dejó sus 1,500 córdobas.
¿En qué los gastó Montano? “En trajes para mis niños. Yo conozco un lugar en el mercado donde los encuentro a precio de docena. Ahí se fue todo el aguinaldo, pero es una inversión para los niños”, dijo.

A sus 32 años Montano tiene cuatro hijos: tres niñas de 11, 7 y 4 años y un niño de dos. Junto a ellos, su esposa y su papá vive en el barrio Riguero Norte. En sus compras, entre otras cosas adquirió un traje de 100 córdobas para su hija de cuatro años y un tractor de cuerda de 80 córdoba a su pequeñín. También hubo ropa para las otras niñas, pero no juguetes, “porque no daba para más”. Montano aprovechó que estaba en el mercado para comprar parte de su canasta básica: 20 libras de arroz (8 córdobas la libra), 20 libras de frijoles (7 córdobas la libra) y dos litros de aceite (a 20 córdobas por litro).

–¿Le sobraron reales?–
–Me bebí un fresco con mi hija y dejé ciento y pico para los pasajes.

LA PRENSA/DOMINGO/MARTHA SOLANO

Olga Gómez,
Maestra universitaria

“Compré las llantas de mi carro”

Olga Gómez imparte la carrera de Turismo Sostenible en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). Tiene nueve años de trabajar como maestra. Por su salario de docente universitaria este año recibió 12 mil córdobas en aguinaldo.

Ese dinero, explicó Gómez, es un respiro para la cada vez más asfixiada clase media nicaragüense. A ella le permite solucionar ciertos gastos, aunque aseguró que la experiencia le advierte que la mejor manera de invertir el aguinaldo es no comprometiendo ese dinero de antemano.

“Yo lo dejo libre”, dice. Para ella, es mejor esperar para ver cuáles son las necesidades en ese momento y así hacer una buena inversión. En años anteriores, había tenido algunas experiencias no tan buenas por la falta de planificación. “Este año sentí la diferencia en el sentido que el año pasado planifiqué para algo puntual y a la hora  de comprar malgasté parte del dinero. Lo que me salía lo compraba y cuando miré ya no tenía nada del aguinaldo”, dijo.

Gómez dijo que este año logró organizar mejor sus gastos de fin de año con el apoyo de su esposo. Entre ambos, aseguró, se dividieron los gastos pendientes.

Gómez repartió los doce mil córdobas de su aguinaldo para comprar algunas cosas que tenía pendientes en su casa. Pero afirmó que también guardó parte del dinero para uno de los mayores gastos que tienen los nicaragüenses en el año: en el caso de Gómez, todo lo que significa la entrada al colegio de su hijo Ismael Rodríguez, un pequeñín de seis años.
–¿Qué hice con mi aguinaldo?– se pregunta Gómez con una sonrisa simpática.

La respuesta llega unos minutos después:
–Compré las llantas de mi carro, compré un mueble para el televisor, pagué la promoción de tercer nivel prescolar de mi hijo, pinté la casa y compré algunos regalos para Navidad.


LA PRENSA/DOMINGO/BISMARCK PICADO
Cinthia López

Abogada

“Pagué el colegio de mi hijo”

Cinthia López comenzó a trabajar en mayo en la Alcaldía de Managua, por lo que aseguró que su aguinaldo fue proporcional. López, de 25 años, recibió este año 4,155 córdobas de aguinaldo, dinero que, dijo, se fue completo a pagar el colegio de su hijo de tres años.

–¿No le quedó nada para otros gastos?
–No. Todo se fue en el colegio de mi hijo. Sabía que lo tenía que pagar y por eso ya lo tenía planificado.
Esta joven madre recibe un salario mensual de poco más de siete mil córdobas, con los que se mantiene junto a su hijo. López vive en la casa de su madre y su hermano, pero los gastos son compartidos, dijo después de una sesión de fotos para la ilustrar este artículo.

En diciembre tiene que hacer malabares con sus cuentas, porque es época de fiestas y regalos. Y las tiendas, que hacen de todo para atraer clientes, esperan con sus escaparates cargados para que los nicaragüenses gasten su plata. Durante diciembre el comercio nacional vende el 40 por ciento de sus ventas anuales. Para el bolsillo de López no hay respiro.

–¿Le queda algo del dinero de diciembre para ahorrar?
–¡Qué va!–respondió con sonrisa socarrona–. Si aquí no hay política de ahorro. ¡Qué voy a ahorrar nada!


LA PRENSA/DOMINGO/DIANA NIVIA
José Pallais

Diputado liberal

“Pague el aguinaldo a mis trabajadores”

José Pallais recibió el 9 de diciembre su aguinaldo, que aseguró fue “de 71,000 córdobas”. ¿En qué gastó el diputado del Partido Liberal Constitucionalista esta plata? En pagar el aguinaldo a sus trabajadores, respondió en su oficina de la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional.

Sus trabajadores, contó Pallais con los dedos, son dos secretarias, chofer, asistente personal, una empleada y un vigilante de su casa de la playa. En ellos se gastó el 80 por ciento de su aguinaldo, afirmó el diputado.
–El treceavo mes me permite ordenarme para cumplir con esas obligaciones. Si no fuera así, el golpe para mis ingresos sería demasiado.

–¿Planifica vacaciones en esta temporada?
–No. Las vacaciones las planifico en septiembre. En diciembre se acostumbra a estar con la familia.

–¿Gasta mucho en los regalos?
–No regalo mucho, a mis hijos básicamente. Sale muy oneroso y no soy proclive a esas costumbres de índole comercial.
Pallais dijo que parte de sus ingresos de diciembre se van en la planificación de las fiestas de fin de año: la cena de Navidad y la despedida del año en su casa de playa, donde se reúne toda la familia. Claro que el gasto es compartido, “aporte colectivo”, lo llama él. El diputado liberal de papada generosa afirmó que sus cuatro hijos –dos mujeres, dos varones– “son todos profesionales”, por lo que ayudan en los gastos de organización y en uno que otro detalle: “alguno lleva una botellita de licor”, afirmó sonriente.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Macdelt Torres
    Hace 17 años

    Es increible como se va la plata, yo trabajo para una intitucion del estado, dos dias antes de mi pago siempre me siento y planeo ocmo voy a distribuir los pocos fondos que me logro ganar. Sin embargo mi salario me ha permitido ir saliendo de algunas deudas pequenas, no obstante es muy dificil hoy en dia salir completamente de todos los compromisos que en algun momento adquiri…..

    No me imagino como hace una profesora del sector publico, un empleado del gobierno que a duras penas gana para comer…. Pero paradojicamente vemos como los padrastos de la patria malgastan el eraldio publico para darse vida de rey, para ir de vacaciones y para tener un estilo de vida que si no fuese por los malos negocios y el robo al pueblo no se podrian dar.

    me pregunto hasta donde las personas aguantaran al gobierno y las deciciones de seguir maltratandolos……

  2. Paul
    Hace 17 años

    Muy bonita historia, felicito a La Prensa y les doy las gracias! Vivo fuera del pais desde hace mucho tiempo, pero soy pinolero. La sorrisa de las damas es tan agradable que, aunque ahora soy ciudadano en el norte, me senti nostalgico y me ilusione con mi Nicaragua y sus bellas chicas. El diputado tambien, que bueno que cuida de sus empleados. Dios les bendiga a todos. Si quieren hechar me un letra, pues aqui esta mi correo [email protected]

  3. Paul
    Hace 17 años

    Perdon, tambien el senor vigilante que cuida de su familia. Que bueno que tiene tan linda familia, Dios bendiga a todos! Gracias!

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí