¡Salí “argentada” con mi gorra! Exclamaba una señora al salir de cantar en una Purísima de Nagarote, ciudad del departamento de León.
Vaya, qué buena suerte de esa señora, pensará algún lector, imaginando que la dama obtuvo una gorra bañada en plata o al menos de color plateado, si nos atenemos a la definición de la palabra argentar que aparece en el diccionario de la lengua española. Pero no, la buena señora no salía bañada en plata, ni con una gorra sobre su cabeza; estaba contenta porque recibió de regalo una buena cantidad de dulces, canastas y frutas que le obsequiaron en un hogar que celebraba la Purísima Concepción de María, en la tradicional festividad nicaragüense de la Gritería.
“Gorra” es el término que tradicionalmente se utiliza, particularmente en los pueblos del occidente del país, para denominar los obsequios que ofrecen los hogares que se abren al vecindario con altares, rezos y cánticos en homenaje a la Virgen María.
La palabra “gorra”, tal como se usa en la Purísima, es de mucho abolengo en nuestra cultura nicaragüense y no tiene nada que ver con la prenda de vestir para cubrir la cabeza. Dice el parlamento final de El Güegüense: “¡Y nosotros a la gorra, muchachos!” Significando con esto que se van gratis de fiesta.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el término gorra como: prenda para cubrir la cabeza, especialmente de tela; presenta también las acepciones “con la gorra”: fácilmente, sin esfuerzo; “de gorra”: a costa ajena; mientras que gorrón es quien tiene por hábito comer o divertirse a costa ajena.
En Nicaragua aún decimos en lenguaje coloquial, “ése lo quiere de gorra”, cuando nos referimos a un individuo que desea obtener algo de manera fácil o gratuita. Por otro lado, cuando referimos que alguien “la agarró de pura gorra”, queremos expresar que sufrió un percance inmerecidamente, por mala suerte, que tuvo la desgracia de ser señalado como el culpable de algo, siendo inocente.
La acepción tal vez más nicaragüense y con sentido profundamente solidario, es la que encontramos en las festividades de la Purísima, o sea recibir un obsequio por parte de los hogares que abren sus altares a todos los vecinos, aquí “gorra” es expresión de la voluntad de compartir bienes con alegría, en el marco de una fe religiosa y de una de las tradiciones más alegre y representativa de nuestra cultura.
En estos días leía y escuchaba en algunos medios de comunicación, que durante la Purísima las personas recibían sus “brindis”, con significado de “obsequio”, aunque éste es un término legítimo en español, su uso en ocasión de los regalos en la Purísima, es quizá reflejo del distanciamiento y olvido de las nuevas generaciones de nuestras viejas costumbres o de las localidades en que se originaron las tradiciones que hoy son nacionales, pero aún comprendiendo esta natural evolución cultural, es bueno recordar y mantener vigentes los términos primigenios.
Por otro lado, “argentado”, al menos en el occidente de Nicaragua, se usa para significar que se está bien equipado o con lo necesario para acometer una tarea. “El niño ya está argentado para ir a clases”, se dice cuando está preparado con sus útiles escolares. “Vení hijo, te argento para ese viaje”, dice la señora ofreciendo equipar a su hijo que se prepara a viajar. “Esa muchacha está argentada”, se dice de una joven que está embarazada, encinta.
Las festividades populares son generadoras de costumbres y léxicos propios que enriquecen nuestra cultura y lenguaje, a la vez que en muchos casos sirven de refugio a términos que van cayendo en desuso en otros ámbitos de la vida social.
Así que ya sabe, durante la Gritería del próximo año, ¡argéntese bien con la gorra de la Purísima!
El autor es Psicólogo Social
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