Zona de Strikes

Aun cuando ha sido el poder y no la velocidad de sus jardineros lo que ha identificado a los Yanquis a través de su historia, no deja de ser reconfortante para sus seguidores la adquisición de un patrullero del calibre de Curtis Granderson, extraído de Detroit.

Aun cuando ha sido el poder y no la velocidad de sus jardineros lo que ha identificado a los Yanquis a través de su historia, no deja de ser reconfortante para sus seguidores la adquisición de un patrullero del calibre de Curtis Granderson, extraído de Detroit.

Los aficionados yanquistas de la vieja guardia se acostumbraron a patrulleros como Joe DiMaggio o Mickey Mantle, Reggie Jackson o Dave Winfield, pero también han pasado por ahí Mickey Rivers o Henry Cotto, y otros que han acumulado poder y velocidad casi en la misma proporción como Bernie Williams, el jardinero boricua.

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En esta última categoría encaja Granderson, un jardinero que cumplirá 29 años en marzo y que tras seis campañas con los Tigres, demostró que puede correr y batear jonrones, fildear y tirar, y que su contacto directo con el periodismo —es columnista de ESPN— le permite entender la perspectiva y agresividad de los medios neoyorquinos.

Así que con Granderson, los Yanquis agregan poder, velocidad, defensa y dinamismo a su line up. Este año bateó 30 jonrones con 71 remolques, mientras se robaba 20 bases en 26 intentos y anotaba 91 carreras como primer bate de los Tigres. Pero su promedio ofensivo ha venido en declive últimamente y sus ponches han ido en ascenso.

Granderson bajó de .302 en el 2007, a .280 el año pasado y a .249 este año. Y en la recién pasada campaña, él se volvió a ponchar 141 veces por segunda vez en las últimas tres temporadas. Pero los Yanquis están apostando a que con Kevin Long, su adiestrador de bateo, eso podrá ser corregido para el 2010.

De no haber otro movimiento a última hora de los Yanquis, ellos tendrían a Nick Swisher en el derecho, Granderson en el centro y Melky Cabrera en el izquierdo para la próxima campaña. Estamos hablando de buenos fildeadores y bateadores, quienes además disponen de brazos sobre el promedio.

Y a cambio de Granderson, los Yanquis entregaron a Ian Kennedy, Austin Jackson y Phil Coke, lo que para muchos analistas fue demasiado, pero si se revisa con detenimiento, se verá que Kennedy ha sido una posibilidad que aún no cuaja, Coke un relevista más o menos y Jackson un prospecto sobre el cual no hay garantías. Granderson, en cambio, es material probado.

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