CORRESPONSAL/ CHINANDEGA
Una vez más el fervor de los feligreses católicos se manifestó ayer en las calles de El Viejo, Chinandega, para participar en la misa solemne en la Basílica Menor Nuestra Señora del Trono, con la bajada de la imagen y la tradicional Lavada de la Plata.
En la festividad fue notoria la ausencia de políticos y escasos autobuses provenientes del interior del país, contrario a los años anteriores que se lidiaba con el tráfico en los cuatro costados del templo.
El obispo de la Diócesis de Occidente, César Bosco Vivas Robelo, advirtió que la crisis económica afecta a un gran sector de pobladores, no así al deseo y amor de los católicos para llegar hasta el sitio donde permanece la Inmaculada Concepción de María, Patrona de Nicaragua.
“La situación del país no permite andar haciendo estos viajes; estos viajes cuestan”, manifestó el obispo al referirse a los feligreses ausentes. Vivas Robelo ofició la Santa Eucaristía junto al clero diocesano y Monseñor Rodrigo Urbina, párroco de la Basílica.
El vicario en Chinandega, Monseñor Jaime Guillermo Ramos, había comentado que por ser domingo la afluencia sería mayor, pero no fue así.
- Después de la bajada de la imagen por Monseñor César Bosco Vivas y Monseñor Rodrigo Urbina, párroco de la Basílica, hubo una larga fila para venerar a la Inmaculada Concepción de María, expuesta en el altar. Al salir los feligreses, se encaminaban hacia la zona norte del templo para limpiar con algodones un centenar de objetos de plata y bronce.
La octogenaria Rafaela González, acompañada de su nieta Concepción Real, fue una de las primeras que lavó ciriales, candelabros, custodias y ánforas. El algodón que utilizó lo guardó para llevarlo a su hogar en el barrio San Agustín, Chinandega.
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El obispo Vivas Robelo se refirió con cautela a la situación política y económica del país por estar de lleno con las diligencias en la iglesia en los últimos días, pero envió el mensaje de que todo aquello que crea zozobra entre los nicaragüenses “no es lo bueno” y rechazó que se recargue a la ciudadanía una situación de por sí difícil en el ámbito económico. “No me agradaría”, recalcó el religioso.

Lo anterior fue ante la consulta de las pretensiones del presidente Daniel Ortega de perpetuarse en el poder y el tema de la aprobación de la Ley de Equidad Fiscal la semana pasada.
Respecto a la homilía, el obispo expresó que lo que hizo fue interpretar los sentimientos de la gran mayoría de los nicaragüenses que desean vivir en paz y experimentar una reconciliación auténtica.
“Para llegar a ese objetivo se le pidió al Señor, a través de su Madre, que nos conceda a los nicaragüenses la capacidad de diálogo, de encuentro entre nosotros mismos”, señaló el obispo.
Pidió a la feligresía invocar el auxilio de la Madre del Señor y “pensar que quien fue poderosa para traer al Hijo de Dios, hecho hombre y para adelantar la hora de la realización de los sagrados misterios de gracia y salvación, nos acogerá con ternura maternal”, dijo el prelado al referirse al momento que vive Nicaragua.
Vivas Robelo recalcó en la verdadera reconciliación de los nicaragüenses que será fruto sincero del amor a la patria, del diálogo respetuoso entre todos, así también el mismo respeto a los derechos humanos de los que tenemos la dicha de haber nacido o de vivir en Nicaragua, tierra de María Inmaculada.

Los feligreses
Por su parte, Enrique Gasteazoro veneró a la imagen expuesta en el altar y consideró que las celebraciones son muy preciosas por la espiritualidad que inunda el lugar santo, digna de las festividades a la Patrona de Nicaragua.
Pablo Valencia llegó desde Miami, Florida, y dijo que a la Virgen hay que pedirle en cualquier lugar donde se esté.
Guadalupe Casco Alemán, originaria de León, pidió a la Inmaculada después de la Santa Eucaristía, por las familias del país. El señor Denis Castillo llegó desde la calle Inmaculada, de Granada, a lavar la plata y en sus oraciones solicitó por la paz del país y por el trabajo que no les falte a los compatriotas.
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