GUATEMALA / AFP
Un coronel retirado guatemalteco fue condenado ayer a 53 años de cárcel, en la primera sentencia dictada por la justicia de Guatemala contra un militar por desaparición de personas durante la guerra civil (1960-1996).
Marco Antonio Sánchez Samayoa, de 72 años y preso desde hace cinco, fue condenado junto a tres paramilitares por la desaparición de ocho campesinos, quienes fueron detenidos en octubre de 1981 en la aldea El Jute, Chiquimula (este del país).
“El tribunal le dio valor probatorio a todas las pruebas periciales presentadas por el Ministerio Público y por eso se emitió la condena por los delitos contra la humanidad y desaparición forzada”, declaró la secretaria del juzgado, Roxana Franco.
- Valentina Arguello Celebertti. 15 años. Estudiante y modelo.
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Los otros condenados son los comisionados militares (civiles armados que cumplían tareas represivas bajo órdenes del Ejército) Salomón Maldonado Ríos (62 años), Gabriel Álvarez Ramos (56) y Domingo Ríos Martínez (78).
Al igual que el coronel, cada uno de los paramilitares fue condenado a 53 años de prisión por el tribunal de Chiquimula, explicó Franco.
“El fallo es una pequeña luz en contra de la impunidad”, declaró Benito Morales, asesor legal de la Fundación Rigoberta Menchú, que dirige la Premio Nobel de la Paz guatemalteca.
“La sentencia es histórica, (porque) es la primera contra un militar por desaparición forzada durante la guerra”, dijo.
La Fiscalía había pedido 570 años de prisión tanto para el oficial como para cada uno de los paramilitares, quienes estaban detenidos desde hace cinco años, luego de que los familiares de los campesinos presentaran denuncias por las desapariciones en 2000.
El coronel Sánchez, delicado de salud, escuchó la sentencia acostado en una camilla en la sala del tribunal, en una prolongada audiencia iniciada el jueves y que culminó la madrugada del viernes.
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