Primero es la leyenda. José Sinclair, más conocido como Mango Ghost, se ganó ese apodo cuando era un niño en el barrio Punta Fría, en Bluefields. En el patio de su casa había un frondoso árbol de mango que se mantenía cargado de frutos, y era la tentación de los niños del vecindario que esperaban la noche para aporrear el palo de la casa de los Sinclair.
La travesura de robar mangos era abortada por los repentinos balines que salían de la tiradora de un niño más travieso que no se dejaba ver. Era invisible a los ojos de los buscadores de mango. Era el pequeño José Sinclair, a quien a partir de entonces llamarían en el barrio “Mango Ghost”, mote que luego se transformó en su nombre artístico.
- Quien desee colaborar con la casa para Mango, puede entrar en contacto con Lacayo en el número celular 84066141, o bien con Ariel Hamilton de BSS, en el número 83574968.
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En los años setenta, la voz de Mango Ghost tronó en los principales clubes de Bluefields y de Managua. Fue, y es, el intérprete de Bahía de Bluefields , la canción que es casi un himno en esa ciudad caribeña.
Por su voz de tenor, Ghost se convirtió en una leyenda viviente que sigue viviendo en el barrio donde todo comenzó.
El hombre es después. La casa donde vive parece una embarcación en tierra firme. Se mece. Las tablas del rancho en el que vive con su esposa se balancean con cualquier viento. El techo es un colador por el que se filtra el agua de lluvia.
En mayo de este año, LA PRENSA estuvo en su casa y comprobó las condiciones deplorables en las que vive el artista costeño. Varias instituciones le han prometido apoyo, incluso una pensión, pero hasta ahora nada. Mango, con más de 70 años, es un artista que sigue viviendo de la música, de su canto, pese a que desde hace dos años le falta una pierna y se moviliza en silla de ruedas.
Por eso un grupo de amigos de Mango, entre ellos sus colegas músicos del sello Bluefields Sound System (BSS), están impulsando una campaña para recoger fondos y reconstruir totalmente la vivienda.
La periodista Ileana Lacayo, quien es parte de la iniciativa a favor de “una casa para Mango”, dice que la meta es conseguir de aquí a enero cerca de 80,000 córdobas.
El aporte también puede hacerse en especie, con materiales de construcción, aclara Lacayo.
Los organizadores de la campaña quieren aprovechar el verano. Quieren que el próximo invierno —que suele ser copioso en el Caribe— la voz de esta leyenda musical no vuelva a mojarse.
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