WASHINGTON/ EFE
El secretario de Estado adjunto de EE.UU. para América Latina, Arturo Valenzuela, expresó ayer su “decepción” por la decisión tomada la noche del miércoles por el Congreso de Honduras de no restituir al depuesto presidente Manuel Zelaya en el poder.
“Estamos decepcionados”, señaló en una conferencia telefónica con los medios para analizar la decisión del Parlamento hondureño, después de que 111 de los 128 diputados votaran el miércoles en contra de la vuelta de Zelaya al poder hasta el término de su mandato el próximo 27 de enero.
Estados Unidos tenía la “esperanza” de que el Legislativo hondureño restituyera al depuesto mandatario, que fue derrocado el 28 de junio mediante un golpe de Estado, destacó Valenzuela.
El responsable de la política exterior de EE.UU. hacia América Latina recordó que la postura de Washington en la crisis hondureña ha sido firme y consistente con sus principios al condenar el golpe de Estado y considerar a Zelaya como el presidente legítimo y democráticamente electo por el pueblo de esa nación centroamericana.
“Vamos a escuchar el informe del secretario general y luego cada país, si lo desea, expresará sus puntos de vista, hasta ahí vamos a llegar, no creo que haya mucho más”, admitió el representante de Argentina, Rodolfo Gil.
“Hay países que van a reconocer el proceso electoral y otros, entre los que se encuentra el nuestro, que no van a reconocer ni el proceso electoral ni al presidente electo” Porfirio Lobo, dijo Gil.
La Organización de Estados Americanos (OEA) suspendió rápidamente a Honduras tras la destitución de Manuel Zelaya en junio pasado.
Pero en los últimos meses se mostró dividida entre un grupo que mantuvo una línea dura contra el régimen de facto y otro, encabezado por Estados Unidos, más inclinado a la negociación entre las partes y dispuesto a reconocer los resultados de las elecciones del domingo pasado.
La reunión iniciará a las 15H00 locales (2:00 p.m. en Managua).
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No obstante, recalcó que la deliberación del Congreso sobre el futuro del mandatario derrocado, realizada de manera “transparente y abierta”, se llevó a cabo conforme al punto 5 del Acuerdo Tegucigalpa-San José, que tanto Zelaya como el presidente de facto, Roberto Micheletti, aceptaron el pasado 30 de octubre.
MIRAN AL FUTURO
Pese al revés que asestó el Parlamento hondureño a las pretensiones de Zelaya de volver al poder y a la decepción que su decisión ha causado en el Gobierno del presidente Barack Obama, Estados Unidos mira al futuro inmediato.
“Sigue habiendo un importante trabajo para restablecer el orden democrático y constitucional en Honduras y promover la reconciliación nacional tras el golpe de Estado, ya que el status quo sigue siendo inaceptable”, subrayó Valenzuela.

De esta manera, urgió a la formación “expedita” de un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional en Honduras y a la constitución de una Comisión de la Verdad, como establece el Acuerdo Tegucigalpa-San José alcanzado entre las partes en la capital hondureña.
“Es importante que estos pasos se cumplan para allanar el camino al regreso de Honduras a la comunidad interamericana de democracias”, enfatizó el titular de la Oficina para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
En su opinión, “los hondureños no se merecen menos”, pues han “señalado claramente su deseo de salir adelante” mediante un nuevo Gobierno en las elecciones del pasado domingo.
Valenzuela se mostró además “alentado” por el “fuerte llamado” a la reconciliación nacional del presidente electo, Porfirio Lobo, porque también representa un “importante paso” hacia la dirección adecuada.
Por su parte, un funcionario de alto rango, que prefirió mantener el anonimato, negó en una teleconferencia que Estados Unidos contribuyera con su reconocimiento de los comicios a mantener el “status quo” de ruptura democrática, al asegurar que su posición “no significaba nunca que los problemas se habían resuelto”.
“SONORA DERROTA” A PARTIDO DE MICHELETTI
Recordó que Washington ha mantenido que las elecciones eran un paso necesario, pero no suficiente, y que Honduras tiene que dar pasos adicionales esenciales para regresar al sistema interamericano, del que fue suspendido el 4 de julio.
El pueblo hondureño proporcionó una “sonora derrota” al Partido Liberal, de Zelaya y también de Micheletti, con lo que ha enviado el mensaje muy claro de que quiere un cambio de gobierno, subrayó.
Por todo ello, es un error analizar demasiado lo que haya dicho Washington, porque eso significaría “devaluar la voz” del pueblo hondureño y sugerir que EE.UU. tiene un botón para controlar lo que pasa en Honduras y “no lo tenemos”, insistió.
También explicó que sigue habiendo “un fuerte consenso” en el continente sobre la necesidad de la restauración de la democracia, y sostuvo que no se trata del reconocimiento o no de las elecciones, sino de los pasos a seguir para lograr ese objetivo.
EE.UU. tendrá que revaluar ahora la situación en Honduras, teniendo en cuenta todos los factores, pero el funcionario explicó que “no tiene sentido tomar grandes decisiones” hasta que el Gobierno electo no haya tomado posesión en enero.
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