El presidente de la Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (Amchan), Róger Arteaga, cree que la decisión de Ortega, de no reconocer al nuevo Presidente electo de Honduras, podría obstaculizar el comercio, ya que la mayoría de productos que vienen por el Atlántico utilizan un puerto hondureño.
El no reconocimiento del gobierno de Porfirio Lobo podría “crear una tensión que se puede manifestar en tortuguismo, atrasos, rechazos y cualquier cosa que puedan hacer en dicho puerto”.
El empresario calificó como error del Gobierno de Nicaragua confrontar y no reconocer que el pueblo hondureño es el que escogió, y eso hay que respetarlo.
“Si (Ortega) mantiene esa posición, va a haber un conflicto con consecuencias a la economía (de Nicaragua), en momentos en que el clima no es apropiado”, advirtió Arteaga.
FUE DECISIÓN DEL PUEBLO
Rosa Marina Zelaya, ex presidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua, considera un error querer desconocer el proceso electoral hondureño y a las autoridades que resultaron electas, porque al “analizar fríamente” esas elecciones queda claro que en Honduras existe una división de poderes y quien dirigió el proceso fue el Poder Electoral, una institución ajena a la crisis del Poder Ejecutivo.
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Estima que el proceso fue convocado en tiempo y forma y finalmente el ciudadano hondureño, con su amplia participación, dio respaldo al proceso. “Vemos cómo el sector religioso, empresarial y la sociedad civil empieza a propugnar por una solución pacífica del proceso que se estaba viviendo en Honduras… Entonces, creo que lo que debemos hacer los que no somos hondureños, es respetar la voluntad popular de los hondureños”, comentó Zelaya.
Opina que las cosas se van a ir asentando y de una u otra manera todos los países van a terminar reconociendo y respetando la voluntad del pueblo hondureño.
“De manera que, tarde o temprano, esas relaciones se tienen que recomponer por la salud democrática tanto de Honduras como de Nicaragua, y del resto de Centroamérica”, pronosticó Zelaya.
NO LES INTERESA EL ALBA
Javier Meléndez, del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), lamenta que en la comunidad internacional llegue a privar “el realismo sobre los principios”, porque quedará el referente de que problemas internos de cualquier país, como la transgresión de las leyes que cometió Manuel Zelaya en Honduras, o el fraude electoral realizado en Nicaragua, puedan resolverse a través de otras ilegalidades, entre ellas un golpe de Estado.
Ante la falta de beligerancia de instituciones como la Organización de Estados Americanos (OEA), esas ilegalidades serían legitimadas a través de la elección de nuevas autoridades, opinó Meléndez.
Señaló que, para la comunidad internacional, la decisión de reconocer al nuevo Gobierno también estará influida por la necesidad de contribuir a superar la crisis.
Meléndez considera que a los hondureños no les interesa el reconocimiento de los países que forman el bloque de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba).
“Para Honduras, su mayor preocupación era lograr el reconocimiento de Estados Unidos, que es su principal socio comercial”, señaló.
Opina que la posición del Gobierno de Nicaragua, de no reconocer al nuevo Gobierno, podría provocar un escenario en que los mecanismos de comercio se burocraticen, a tal nivel que a los empresarios nicaragüenses se les vuelva imposible dinamizar el comercio con y a través de Honduras.
El especialista en relaciones internacionales, Orlando López Selva, explicó que aunque muchos países reconozcan al nuevo gobernante hondureño, Ortega no se sentirá presionado porque es de un solo esquema y no puede dejar de pensar igual que su “jefe” Hugo Chávez.
“Ortega ve las cosas desde la perspectiva de los intereses del Alba… Esa posición en un principio será un obstáculo, pero con el tiempo decaerá, porque uno siempre se acomoda… Los Estados democráticos van a ir adoptando posiciones más conciliadoras”, comentó López.
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