El Día Mundial del Sida, 1 de diciembre, tiene especial connotación. Todavía no existe vacuna para el VIH, ni cura para el sida, sólo funciona la prevención. En este sentido, es necesario insistir en la importancia de la comunicación adecuada, respetuosa, afectiva y comprensiva para crear el entorno de solidaridad que requiere la respuesta multisectorial.
Debemos poner más atención a la semántica y aprender a utilizar las palabras, según su poder, con claridad, grandeza y pasión. Las palabras tienen dos fuerzas: indicativa (que conduce a un significado definido) y connotativa (que conduce a la emotividad, a la sugestión). VIH y sida son indicativos y connotativos, entonces no les apliquemos calificativos. Basta con decir la respuesta al VIH, o programas de mitigación ante el sida.
Recordemos que la semántica es la forma como el lenguaje lleva al pensamiento. En el ámbito del sida estamos empleando mal la semántica, hasta en eventos alusivos al sida, se continúa hablando de “lucha contra el sida”, o “de contagiados de sida”. Estas expresiones incorrectas no contribuyen con una respuesta integral, efectiva y eficiente.
La comunicación académica orienta la correcta aplicación de la semántica para lograr éxitos en lo que hacemos todos los días. Por eso es importante fomentar el periodismo académico para contribuir a que las comunidades se conviertan en usuarias efectivas y sensibles del lenguaje de desarrollo humano y promuevan el alfabetismo cívico que ayude de manera efectiva y eficiente a configurar el cambio de comportamiento humano y con ello reforzar la respuesta multisectorial.
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Otro aspecto de vital importancia en la respuesta a la infección y a la epidemia del VIH, es la utilización de las grandes ventajas que ofrece en la actualidad la Revolución Tecnológica de la Información y la Comunicación. Mediante la digitalización generalizada, cualquier texto, imagen o sonido, puede ser difundido a escala planetaria, a través de impulsiones electrónicas, a la velocidad de la luz.
Este artículo en cuestión de segundos puede ser leído en cualquier lugar del planeta a través de la magia de la internet contribuyendo así con la respuesta global, porque es una buena práctica de comunicación encaminada a fomentar el nuevo modelo de comportamiento que necesita cada ser humano para ser agente activo y efectivo del desarrollo y destinatario de los progresos, conservándose saludable ante la crisis del sida.
Es necesario configurar un paradigma de comunicación social afectuosa con lenguaje de desarrollo humano, incluyente, que una a la gente, que sirva de puente para el encuentro y reencuentro desde cualquier lugar del planeta, divulgando temas y mensajes que contribuyan con ese nuevo modelo de pensamiento crítico, complementario y solidario, que nos anime a ser personas más generosas, sensibles, afectuosas y comprensivas.
El trabajo de prevención del VIH tiene que ser global, permanente, incluyente y participativo, porque el sida, debido a sus diversas connotaciones e impactos, cumple con las cuatro leyes de la globalización, por tanto los semiólogos lo ubican como una característica de la sociedad moderna.
El VIH se transmite de forma permanente, planetaria, inmediata e inmaterial, cuando la gente no cuenta con la información adecuada y los recursos suficientes para protegerse del virus. Es permanente porque puede transmitirse durante las 24 horas del día; planetario porque el VIH puede afectar a la gente en cualquier lugar del planeta; inmediato porque sólo basta con exponerse a cualquier situación de riesgo para adquirir la infección (contacto directo con la sangre infectada, semen o secreciones vaginales; vía perinatal o durante la lactancia); e inmaterial porque no se advierte en el aspecto físico de la persona. Estas características particulares del VIH convierten al sida en una de las crisis globales más peligrosas para la humanidad. No tiene nacionalidad, ni respeta fronteras. Y llega sin invitación y sin consentimiento. Peor aún, donde llega se queda. ¡Protejámosnos del VIH, por favor!
La autora es periodista, Directora de La Puerta del Cambio.
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