Tomado del Diario El Universal
Caracas, Venezuela
La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) sigue lidiando con sus abultadas cuentas por pagar a proveedores, pese a haber contraído endeudamiento este año para amortizarlas, lo que podría acelerar su necesidad de levantar nuevos recursos.
Al cierre del primer semestre, PDVSA acumuló pagos pendientes con sus prestadores de bienes y servicios de 8,145 millones de dólares, 8 por ciento más que lo registrado al término de 2008.
Aunque la emisión en julio de 3 mil millones de dólares en bonos de deuda le permitió honrar parte de estas acreencias, en los últimos meses los pagos han vuelto a hacerse a cuentagotas, según afirmaron fuentes gremiales y de las empresas que mantienen relaciones con la estatal.
“La situación actual es incluso peor que en la primera mitad del año”, dijo el directivo de una petrolera al referirse a la insolvencia de PDVSA, que ha impedido a muchas empresas relacionadas pagar bonos de fin de año a sus empleados.
Los pasivos totales de PDVSA se incrementaron 9 por ciento en el primer semestre para llegar a 65 mil 664 millones de dólares, frente a una contracción del 52 por ciento en sus ingresos.
Según la información que ofreció la dirección de Finanzas de la estatal en octubre, al cierre de septiembre las deudas con proveedores habían logrado reducirse a unos 4,500 millones de dólares, pero se desconoce el saldo total de estos pasivos desde entonces.
El presidente Hugo Chávez le ordenó en septiembre a la estatal ponerse al día con los proveedores antes de que finalizara el año, pero los 6,261 millones de dólares que en total ha levantado la empresa mediante emisiones de deuda habrían sido insuficientes para cumplir con este mandato.
Aún cuando el ministro de Energía, Rafael Ramírez, adelantó que PDVSA preparaba otra emisión de bonos para este año, la semana pasada dijo a la prensa que se descartaba por ahora la operación.
La fuente añadió que los pagos continúan haciéndose de manera desordenada y que muy pocas empresas han logrado cobrar las deudas pendientes en dólares, lo que habría retrasado la renovación de contratos de mantenimiento y servicios a pozos, esenciales para mantener a flote la producción de crudo.
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