Edgard R odríguez C.
Mientras los equipos con mayor flexibilidad financiera sitúan los nombres de John Lackey, Matt Holliday y Jason Bay al frente en su lista de deseos, tampoco descuidan los pasos del prometer tirador cubano Aroldis Chapman.
Chapman, bautizado en Cuba como el “Misil de Cayo Mambí” o el “Proyectil de Holguín”, por la meteórica velocidad que alcanzan sus lanzamientos, es la principal promesa del pitcheo mundial, tras la firma de Stephen Strasburg por Washington.
De tan sólo 21 años y con un físico atlético de 6’4 pies y 190 libras, Chapman abrió muchos ojos durante el pasado Clásico Mundial de Beisbol, donde incluso realizó disparos de 101 millas, a pesar que acusó problemas con su control y su compostura.
Quizá son estos últimos dos aspectos los que hacen que algunos equipos la piensen bien a la hora de valorar el precio de Chapman, cuyos deseos andan por los 60 millones de dólares, una cifra que ni el propio Strasburg logró a pesar de su brillante historial.
Nacido el 28 de febrero de 1988, Chapman acumuló 24-21 y 3.57 en tres Series Nacionales con Holguín, mientras “fusilaba” a 235 bateadores en 209.1 episodios. Por donde se vean, son buenas cifras, pero 141 bases en ese mismo trayecto, es bastante.
Los reportes de los scouts señalan que el holguinero tiene promedio de 93-94 millas en su bola rápida, con disparos ocasionales de 97 y 98, y uno que otro sobre 100. Pero su control está por debajo del average y se molesta cuando algo no sale como él desea.
De todas formas, tiene de su lado juventud y talento. Eso no está en discusión. Quizá sólo necesite una afinada en las Menores y luego estará listo para el big show . Así que el interesado, deberá tener, además de dinero, también un poco de paciencia con él.
Chapman es el tirador más rápido nacido en Cuba. De acuerdo con la propia Federación Cubana, el disparo más veloz lo había hecho Ariel Prieto en los ochenta a 100 millas. Maels Rodríguez subió a 101 en 1999 y Chapman a 102, en el 2007.
Y el récord en dinero para un cubano son los 32 millones que los Yanquis dieron por José Ariel Contreras en el 2002. Entonces, Contreras era un lanzador más construido y aún así tuvo que ir a las Menores.
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