La votación que Nicaragua, junto a otros 18 países de corte totalitario, hizo en contra de la inclusión de un párrafo en el que se señala la necesidad de fortalecer la observación electoral en los Estados Miembros de las Naciones Unidas (ONU) puso al descubierto, a criterio del diputado liberal Wilfredo Navarro, la actitud totalitaria de la Administración de Daniel Ortega.
Durante el desarrollo de una reunión de la Asamblea General la presente semana en la ONU, se sometió la Resolución sobre Democratización y Elecciones Genuinas, propuesto por Estados Unidos y respaldado por Suecia, como presidente pro témpore de la Unión Europea, el que fue aprobado en lo general por consenso.
No obstante, Rusia objetó el contenido del párrafo ocho, el que tuvo que ser sometido por separado a votación, y al final quedó 121 países a favor, 19 en contra, entre ellos Nicaragua, y 28 abstenciones.
El párrafo en mención se refiere a la Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones y el Código de Conducta para Observadores Internacionales de Elecciones.
EL “TERRIBLE” PÁRRAFO
“La Asamblea General (de la ONU) reconoce la meta de armonizar los métodos de las diferentes organizaciones no gubernamentales y organizaciones intergubernamentales, en la tarea de la observación electoral, y en este sentido, expresa su satisfacción por la Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones y el Código de Conducta para Observadores Internacionales de Elecciones”, es el párrafo al que Nicaragua se opuso.
Los países que secundaron el rechazo de Rusia son, en su mayoría, cuestionados por mantener regímenes dictatoriales, y al menos tres de ellos pertenecen a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos (Alba), de la que es signataria Nicaragua.
DIME CON QUIÉN ANDAS…
Los países que votaron junto a Nicaragua son: Belarusia, Bolivia, Brunei Darussalam, China, Cuba, Corea del Norte, Ecuador, Egipto, Irán, Malasia, Myanmmar, Federación Rusa, Singapur, Sudán, Siria, Venezuela, Vietnam y Zimbabwe.
¿AL MARGEN?
Al ser consultado el canciller Samuel Santos López sobre el tema, dijo desconocer del mismo, ya que se encontraba fuera del país, solicitando que se le permitiera indagar con los funcionarios pertinentes, para brindar una respuesta concreta sobre esa posición de Nicaragua en la ONU; sin embargo, no se obtuvo ninguna respuesta.
También se intentó conocer la versión del canciller por la ley, Manuel Coronel Kautz, pero respondió que a LA PRENSA no le brindaba declaraciones, porque “tergiversan todo”.
El diputado Navarro considera que obviamente es una posición del Gobierno de Nicaragua, ya que no cree que la representante del Estado ante la ONU, María Eugenia Rubiales de acuerdo a lo que aparece en la página web de Cancillería, actúe por su cuenta.
“Debemos estar claros de que los sistemas como el que se maneja en Nicaragua no son democráticos, y aquí las palabras de Tomás Borge son clarísimas, van a hacer todo lo imposible por no dejar el poder y eso pasa necesariamente por el fraude electoral”, precisó Navarro.
La Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones y el Código de Conducta para Observadores Internacionales de Elecciones fue aprobado el 27 de octubre del 2005 en Nueva York, durante un acto de conmemoración celebrado en la ONU.
El diputado Navarro reiteró que a nivel internacional es una costumbre la observación electoral, no sólo extranjera, sino nacional, en naciones donde se desarrollan procesos electorales, para avalar la transparencia y legitimidad de los mismos donde obviamente es cuestionada, donde existen regímenes dictatoriales totalitarios, que no quieren perder el poder.
“En Nicaragua, con la experiencia de los fraudes, por supuesto que nunca van a querer que haya observación internacional, y que mucho menos esté establecida en una declaración o una resolución de Naciones Unidas, por tanto, ellos van a estar opuestos a cualquier tipo de declaración”, opinó Navarro.
Agregó que la posición de Nicaragua en Naciones Unidas “es coherente con la voluntad antidemocrática que tiene este Gobierno, de negar la posibilidad de que haya elecciones transparentes y que sean avaladas por los organismos internacionales. Es una muestra más de la visión totalitaria que tiene Ortega, y de la visión de esconderlo todo porque siempre están actuando de mala fe”.
Uno de los principios de la Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones establece que “las elecciones democráticas auténticas son una expresión de la soberanía, que pertenece al pueblo de un país, la libre expresión de cuya voluntad constituye la base de la autoridad y la legitimidad del gobierno”.
Añade la Declaración que “los derechos de los ciudadanos a votar y a ser elegidos en elecciones democráticas auténticas, celebradas periódicamente, son derechos humanos internacionalmente reconocidos. Las elecciones democráticas auténticas sirven para resolver pacíficamente la competencia por el poder político dentro de un país, y consiguientemente son fundamentales para el mantenimiento de la paz y la estabilidad”.
Señala que “cuando los gobiernos son legitimados mediante elecciones democráticas auténticas, se reduce la posibilidad de que surjan desafíos no democráticos al poder”.
La Unión Europea decidió desde finales del año pasado congelar recursos destinados al apoyo presupuestario, debido a irregularidades durante el proceso electoral municipal de noviembre, cuando el FSLN obtuvo 105 alcaldías, gracias al contubernio del Consejo Supremo Electoral (CSE), que es controlado en su mayoría por gente afín al partido de Gobierno.
Hasta el momento no existe una decisión final de parte de los europeos por restaurar los recursos presupuestarios, por el contrario, han emitido pronunciamientos en los que expresan su preocupación por el deterioro de la democracia en Nicaragua y el no esclarecimiento de las denuncias de fraude electoral.
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