Las autoridades rusas encontraron restos de un artefacto explosivo en el lugar del accidente. LA PRENSA/AP/Ivan Sekretarev

Atentado con bomba descarriló tren ruso

El terrorismo, ya casi olvidado, volvió a irrumpir en la vida de los rusos con la explosión de una bomba en el ferrocarril Nevski Express que cubría la ruta Moscú-San Petersburgo, que causó al menos 30 muertos, confirmó hoy el jefe del Servicio Federla de Seguridad (FSB, antigua KGB), Serguéi Bórtnikov.

Miguel Bas


MOSCÚ/EFE

El terrorismo, ya casi olvidado, volvió a irrumpir en la vida de los rusos con la explosión de una bomba en el ferrocarril Nevski Express que cubría la ruta Moscú-San Petersburgo, que causó al menos 30 muertos, confirmó hoy el jefe del Servicio Federla de Seguridad (FSB, antigua KGB), Serguéi Bórtnikov.

El estallido de un artefacto explosivo de fabricación casera y una potencia equivalente a siete kilogramos de trilita provocó el descarrilamiento de los tres últimos vagones del tren de alta velocidad Nevski Express, que se dirigía a la antigua capital imperial.

Los equipos de investigación, compuestos por agentes del Interior y Seguridad de Moscú y San Petersburgo, hallaron elementos de la bomba, cuya explosión dejó en la vía un boquete de metro y medio de profundidad.

Más de un centenar de personas resultaron heridas. LA PRENSA/AP/Ivan Sekretarev

Para facilitar su labor, fueron detenidas incluso las obras de levantamiento de los vagones desfigurados, bajo cuyos escombros aún podían quedar personas.

La Fiscalía General anunció la instrucción de la causa por “atentado terrorista” y “tráfico ilegal de explosivos”, según lo estipula el Código Penal de Rusia.

Por el momento las autoridades rusas no precisan quienes podrían ser los autores del atentado y ningún grupo terrorista ha asumido la autoría.

“No disponemos de datos sobre la implicación de algún grupo extremista en la catástrofe del tren”, dijo a la agencia rusa Interfax una fuente de la investigación.

“El número exacto de los afectados está por precisar”, indicó Marina Grídneva, portavoz oficial de la Fiscalía General de Rusia, institución que cifra las víctimas en 30 muertos, más de una decena de desaparecidos y 96 heridos.

Un total de 682 personas, entre pasajeros y tripulación, viajaban a bordo del tren Nº 166 Nevski Express. LA PRENSA/AP/Ivan Sekretarev

Lo peor es que entre los heridos crece constantemente la cantidad de personas en estado grave, que según la ministra de Sanidad, Tatiana Gólikova, ya ha superado la mitad.

Entre los afectados hay varios extranjeros y uno de ellos, un ciudadano italiano de 57 años que se encuentra en estado grave, ha tenido que ser trasladado en helicóptero a una clínica de San Petersburgo.

Entre pasajeros y los trabajadores viajaban 682 personas en el Nevski Express, que desarrolla una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora y cubre en 4 horas y 30 minutos los 740 kilómetros que separan Moscú de San Petersburgo.

Los tres últimos vagones del tren descarrilaron la noche del viernes a unos 25 kilómetros de la ciudad de Balogoye, en el tramo entre las estaciones Aleshinka y Uglovka, y a unos 100 kilómetros de la anterior catástrofe del Nevski Express.

Este es el segundo atentado terrorista contra el Nevski Express en poco más de dos años. El 13 de agosto de 2007 un atentado con explosivos provocó el descarrilamiento del tren.

Aquel ataque terrorista, que se produjo a menos de 100 kilómetros del actual y que se ocurrió en circunstancias “muy parecidas”, según el jefe de los ferrocarriles rusos, Vladímir Yakunin, dejó 60 heridos y causó daños valorados en unos 240 millones de rublos, más de 10 millones de dólares al tipo de cambio de entonces.

La investigación oficial de entonces llegó a la conclusión de que al paso del tren estalló un artefacto explosivo de fabricación casera.

Del atentado fueron acusados dos habitantes de la República Ingush, cuyo juicio continúa hasta hoy en día.

Uno de ellos confesó haber transportado explosivos a la zona, pero negó su participación directa en el atentado y admitió haber calumniado al otro procesado.

Los equipos de rescate no descartan encontrar más cuerpos bajo los vagones que descarrilares. LA PRENSA/AP/Ivan Sekretarev

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