¡Donde comen dos… comen trillizos!

No es fácil ser mamá y menos cuando los hijos llegan de tres en tres. Las mamás, que asistieron ayer al Primer Encuentro de Trillizos en Nicaragua, tienen historias similares: salieron embarazadas, vieron que la panza les crecía en proporciones exageradas, se hicieron ultrasonidos y se enteraron que no era uno el que venía en camino, sino tres.

No es fácil ser mamá y menos cuando los hijos llegan de tres en tres. Las mamás, que asistieron ayer al Primer Encuentro de Trillizos en Nicaragua, tienen historias similares: salieron embarazadas, vieron que la panza les crecía en proporciones exageradas, se hicieron ultrasonidos y se enteraron que no era uno el que venía en camino, sino tres.

La diputada María Eugenia Sequeira, madre de trillizos y quien dirigió este evento, aseguró que la idea del encuentro era “reunir y registrar a las familias con trillizos en Nicaragua. Pero además compartir experiencias y sobre todo la problemática que tienen las familias de escasos recursos”. Al evento asistieron poco más de 30 familias con trillizos.

En Nicaragua en realidad no se aplica el dicho que reza que es más barato por docena. Estas madres aseguran que se llevaron el susto de su vida cuando el doctor les dijo que tendrían tres bebés. Lo primero en lo que pensaron fue en la leche, pañales y en las necesidades básicas de sus pequeños.

AJUSTANDO LA DOCENA

Cuando doña Marta Lorena Alvarado tenía poco más de cuarenta años salió embarazada. Ése era su parto número nueve. Todo iba bien en el embarazo hasta que comenzó a sentir “unas patadas demasiado fuertes”.

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Doña Marta fue al doctor y se hizo un ultrasonido. Ese día, el médico la miró sonriendo y le dijo: “Tendrá trillizos”. Cuenta doña Marta que hasta taquicardia le dio de semejante susto. “¿Cómo iba a criar a tres más si ya tenía ocho?”, dice que se preguntó. Pero pasaron los meses y las preguntas fueron lo de menos. Doña Marta tuvo a sus tres pequeñas: Sara María, Maura María y Cándida María.

Su vida no ha sido fácil, asegura. “En mi casa sólo tenemos dos camas. Algunos duermen ahí, pero el resto lo hacemos en el piso”, afirma. Sin embargo, a pesar de las necesidades dice que sus hijas para ella han sido una bendición.

“SIEMPRE NOS CONFUNDÍAN”

Jennifer Reyes, Jessica Reyes y Jessenia Reyes también asistieron al encuentro de trillizos. A simple vista pareciera que no hay algo que distinga a estas trillizas de 16 años. Tienen el cabello crespo, la tez blanca y los ojos verdes. Son tan parecidas que de pequeñas tenían que ponerles una cinta de colores diferentes para distinguirlas. “Siempre nos confundían”, dice una de ellas.

Sin embargo, este trío asegura que a pesar de ser iguales físicamente, en cuestiones de gustos y personalidades son muy diferentes.

Ser trillizas, explican, ha tenido sus cosas buenas, pero también otras no tanto. “Algo bueno es que siempre estamos juntas y podíamos confundir a la gente cuando queríamos”, dice Jennifer. Pero lo malo es que de niñas las vestían iguales y que la gente siempre les preguntaba: ¿y vos cuál sos?

PROYECTO DE LEY

Cuenta la diputada María Eugenia Sequeira que existe una propuesta de ley para familias con trillizos. “Es una iniciativa para las familias de escasos recursos. Para que a las familias en extrema pobreza se les garantice una pensión equivalente a cinco salarios mínimos hasta que los pequeños tengan 12 años”. Además, asegura Sequeira que dentro de la iniciativa se plantea la prolongación del período prenatal y postnatal para las mujeres. “Que se les dé dos semanas más en cada uno”, explica Sequeira.

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