Hemos aprendido a respetar a Juan Palacios porque es respetable. Jamás se ha quejado de la escasa atención que recibe, y menos, de las circunstancias que le han rodeado.
Ha sido ejemplo de superación, de persistencia y de paciencia, mientras dedica sus días a desvanecer las dudas que se han erigido en torno a su calidad, fortaleza y proyecciones.
Y sin embargo, cuando tuvo ante sí la oportunidad de dar el paso al frente que siempre se le ha exigido, no pudo hacerlo ante Oleydong Sith samerchai y ha sufrido un doloroso revés.
Hay diversas versiones sobre el desempeño de Juan. Se afirma hasta que fue despojado, pero las imágenes disponibles por internet muestran que fue superado ligera, pero inobjetablemente.
Además, hay detalles reveladores: después de cuatro rounds, el tailandés marchaba al frente por cuatro puntos (40-36). Y esa ventaja persistió incluso más allá del octavo (79-74, 78-74 y 77-75).
Significa que Oleydong tuvo en todo instante las riendas de la pelea y el acelerón del nica en el tramo final del combate no era suficiente como para revertir una tendencia.
Lo mejor habría sido la búsqueda de un nocaut, y Juan lo intentó, pero el récord muestra a su difícil oponente (30-0 y 12 KO) como un púgil hábil, sin poder y muy flexible para esquivar.
A la conclusión que llegamos es que Juan no pudo descifrar al tailandés. Y eso es lo que usualmente pasa cuando suben al entarimado un fajador contra un púgil que boxea con dominio técnico.
Las especulaciones van a seguir sobre qué pudo haber pasado si se castiga a Oleydong con un punto tras un cabezazo, como se penalizó a Palacios al inicio del combate, cuando en efecto se le despojó de un tanto que habría garantizado un empate.
Pero sobre lo que pasó nada se puede hacer. Lo más importante será el enfoque que se establezca rápido para tratar de colocar a Juan de nuevo ante otro chance titular.
Ojalá Palacios tenga en claro que en lugar de lamentarse por la caída, lo que tienen ante sí es una oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia y tenacidad.
Truman Capote decía que los reveses son el condimento que le da sabor al éxito. Así que a seguir luchando, algo que no es extraño para Juan.
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