Por Laura Barros/ EFE
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El fantasma de la división, que ya había visitado a esta fuerza política en tres ocasiones, cuando varios de sus integrantes formaron partidos que posteriormente se desintegraron sin hacer mella en el poderoso Arena, retornó a la Asamblea Legislativa.
Doce de los 32 parlamentarios de Arena decidieron a mediados de octubre apartarse como grupo, aunque sin renunciar a su militancia, en protesta por la conformación de una nueva dirección en el partido liderada por el ex presidente Alfredo Cristiani (1989- 1994).
“Hemos sido excluidos de la participación en nuestro máximo organismo de dirección partidaria”, argumentó el diputado Miguel Ahues, al anunciar junto a sus once compañeros la conformación de un nuevo grupo que, después de intensas negociaciones, logró entrar a la directiva del Parlamento, en medio del disgusto de su ex bancada.
Y aunque analistas han señalado que no es la primera vez que se dan divisiones en el seno de la Asamblea Legislativa, la fractura del grupo “arenero” sucede cuando por primera vez en 20 años este partido es oposición y que la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) está en el poder.
Las divisiones internas de los “areneros” han dejado abierto el control del Parlamento al FMLN, según señala el diputado del partido de gobierno Roberto Lorenzana, al subrayar que en Arena “ya no tienen la llave” en la Asamblea Legislativa.
En El Salvador, la mayoría simple es de 43 votos y Arena podía pasar de esa cifra con los diez diputados del Partido de Conciliación Nacional (PCN) y los cinco del Partido Demócrata Cristiano (PDN).

Tras la deserción en las filas del partido “tricolor”, se modificó la correlación de fuerzas en el Parlamento, donde el FMLN se mantiene como la principal bancada, con 35 integrantes, Arena es la segunda, con 20, y los 12 disidentes, ahora denominados GANA (Gran Alianza de Unidad Nacional), son terceros, por encima del PCN.
“Arena ya no tiene la llave de la mayoría calificada, ya no puede construir mayoría simple con nadie, excepto con el FMLN. Sus aliados ya no son suficientes para poder tener ni siquiera mayoría simple”, declaró Lorenzana a Efe, al explicar que el nuevo grupo de diputados representa el 37 por ciento de los 84 legisladores.
La nueva realidad parlamentaria se hizo patente a final de octubre con un duro revés para el otrora partido de Gobierno en la nueva conformación de la directiva en la Asamblea Legislativa.
Arena mantuvo sus dos representantes, el PDC vio disminuir de dos a uno sus delegados, mientras que tres disidentes fueron juramentados en la directiva y el FMLN aumentó de tres a cuatros sus puestos.
El acuerdo dio igualmente vía libre a una presidencia compartida de este poder, que ahora detenta Ciro Cruz Zepeda, del PCN, quien estará hasta el 31 de enero de 2011, y será reemplazado desde el 1 de febrero de ese año y hasta el 31 abril de 2012 por el diputado del FMLN, Sigfrido Reyes.
“Eso tiene consecuencias serias. Se han violentado los acuerdos y esto sienta un precedente”, advirtió a la prensa Jorge Velado, vicepresidente de la jefatura de Arena, que tildó lo ocurrido en el Parlamento como un “golpe de Estado técnico”, mientras la bancada de ese partido se retiró de la sesión en la que se cambió la directiva.
En medio de este panorama, el FMLN, que gobierna el país desde el pasado 1 de junio, necesita de la mayoría cualificada (56 votos) para impulsar la aprobación de varios préstamos internacionales requeridos por el presidente Mauricio Funes y para aprobar el presupuesto de 2010.
“Vamos a seguir insistiendo en entendernos con todas las fuerzas, también con Arena queremos entendernos, queremos aprobar el presupuesto por unanimidad, ojalá que sea posible aún en el marco de esta crisis”, declaró Lorenzana, quien, luego de la división en la derecha, logró un asiento en la directiva del Legislativo.
“No quisiéramos emborracharnos con este lamentable caos que le pasa a nuestro principal partido adversario”, indicó Lorenzana al señalar que Arena debe “refundarse”.
Con la nueva conformación de la Asamblea, el panorama parece despejado para el FMLN, que luego de la crisis “arenera”, no deberá lidiar con la presión de su principal rival de derecha, que, en palabras de Cristiani, había amenazado con hacer “arder Troya” por los supuestos despidos de funcionarios públicos e incluso había condicionado sus votos para la aprobación del presupuesto.
“El FMLN debe estar contentísimo con lo que está pasando”, declaró el analista Juan Héctor Vidal, que apuntó como una de las principales secuelas de esta ruptura el hecho de que en la población quedará la imagen de que a Arena “le está costando muchísimo los cambios después de la derrota electoral”.
No obstante, Lorenzana descartó que su partido saque ventaja en río revuelto y planteó la necesidad de un reacomodo de la derecha.
“Los cambios que hay en el país y los cambios geoestratégicos del mundo obligan a que Arena deba repensarse, debe rehacer su visión, se necesita renovar su posicionamiento frente a la realidad”, opinó.
Pese a que aún faltan tres años para las elecciones más cercanas, las legislativas y municipales de 2012, de momento Arena deberá lidiar con su nueva realidad para después cumplir la meta que se trazó en su pasada asamblea de ganar ese proceso y prepararse para volver a saborear las mieles del poder en los comicios de 2014.