Manny Pacquiao, cuyo electrizante boxeo le ha permitido ingresar a la élite del boxeo mundial, intentará esta noche convertirse en leyenda, cuando cruce disparos frente al boricua Miguel Cotto, en el hotel MGM Grand, en Las Vegas, Nevada.
Pacquiao, todo un fenómeno por su velocidad y potencia, pero sobre todo, por su flexibilidad y su capacidad para hacer persistir su talento sin importar la categoría, busca un séptimo título en un séptimo casillero distinto, algo sin precedentes en la historia del pugilismo, pero tendrá que ir con mucho cuidado frente a un rival no tan fácil de pelar como Cotto.
Aún con las limitaciones boxísticas y hasta ornamentales que pueden esgrimirse, Cotto ha hecho su historia. Y es respetable. Su récord muestra 34 éxitos, de ellos 27 por nocaut, con sólo una derrota, la que además, estuvo rodeada de muchas controversias, debido a los descubrimientos hechos tras el combate, en los guantes de Antonio Margarito.
Cotto es fuerte, resiste y no tiene miedo, pero eso podría no ser suficiente para frenar el ímpetu de un Pacquiao que suele desbordar a sus rivales con su velocidad, los desconcierta con disparos desde los más diversos ángulos y suele paralizarlos con la potente pegada que emita con su mano izquierda. Es decir, el filipino dispone de más recursos para prevalecer esta noche.
Una ventaja para Cotto, el monarca mundial welter de la OMB, es que va a pelear en una categoría en la que está familiarizado, pero a Pacquiao hay que reconocerle que ha mostrado capacidad para adaptarse al peso de más grandes y fuertes rivales, mientras impresiona a los jueces con su boxeo ofensivo, pero también flexible para retroceder, afincarse mejor y luego volver a introducirse a la línea de fuego.
Estoy entre quienes creen que Pacquiao se va imponer y por nocaut. A lo mejor ocurre así. A lo mejor no. Pero lo que sí es seguro, es que ambos púgiles van a colocar toda la carne sobre el asador y deben responder a las expectativas de lo que se espera sea, una pelea de alto voltaje, intensa, de emociones constantes y sobre todo, muy explosiva.
Al boxeo, que necesita de figuras que lo sostengan como espectáculo, le conviene una victoria de Pacquiao. Si éste sale airoso, como se espera, hay una gama de posibilidades que podrían armarse para su próxima salida al entarimado.
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