Yanquis, ¿y ahora?

Cuando Joe Girardi tomó el teléfono supo en el momento quién estaba al otro lado de la línea. Una voz cansada pero firme le saludaba por el título obtenido. Le hacía saber lo orgulloso que se sentía, pero su sello inconfundible se captó en la frase que vino después.

Cuando Joe Girardi tomó el teléfono supo en el momento quién estaba al otro lado de la línea. Una voz cansada pero firme le saludaba por el título obtenido. Le hacía saber lo orgulloso que se sentía, pero su sello inconfundible se captó en la frase que vino después.

“Sabes Joe, está bien que celebren. Los muchachos se lo merecen. Pero recuérdales que en 96 días deben reportarse a los entrenamientos en Tampa. No podemos perder de vista eso”, remató George Steinbrenner, el polémico propietario de los Yanquis.

Además del dinero, esa pasión u obsesión por el triunfo es lo que ha hecho que los Yanquis persistan como una empresa exitosa, que no vive de los recuerdos, sino que aspira a mantenerse vigente con victorias en el presente. Eso no lo inventó George Steinbrenner, pero le ha dado continuidad.

Cuando los Yanquis perdieron ante Arizona en el 2001, Steinbrenner estaba ahí. Y tras el último out, viró hacia su gerente y le dijo: “Organiza una reunión mañana y vamos pensando en cómo fortaleceremos en el equipo el próximo año. Discúlpame Brian (Cashman), pero yo soy mal perdedor”.

¿Qué harán ahora los Yanquis? Es evidente que no se van a quedar extasiados por la victoria y a esperar cuando llega otra. Van a ir para prepararse y ver si es posible conquistar otro éxito. Y aún cuando ganó, este equipo del 2009 tiene agujeros que deben ser solventados para el 2010.

Un primer paso será retener a Andy Pettitte, al menos por un año. El zurdo sigue siendo útil y su nivel crece bajo presión. Además, hay que buscar un abridor más. CC Sabathia y A.J. Burnett son buenos para el frente del staff, pero necesitan algo más que a Pettitte detrás.

Un abridor más es básico para situar de quinto a Chien Ming Wang, siempre y cuando se recupere. De no ser así, hay que volver a insistir con Phil Hughes como abridor y dejar a Joba Chamberlain en el bullpen, mientras se prepara para reemplazar a Mariano Rivera, tras el próximo año.

Es necesario un jardinero de poder. Alguien tipo Matt Holliday o Jason Bay, más ahora que Johnny Damon se va. Vale la pena traer de nuevo a Hideki Matsui y quizá sea el tiempo de un chance para Austin Jackson, el promocionado prospecto de outfield.

Pero siempre hay espacio para mejorar, incluso, después de una victoria.

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