Decenas de zelayistas presionaban ayer frente al Congreso por la restitución de Manuel Zelaya.
LA PRENSA/AFP/JOSÉ CABEZAS
Decenas de zelayistas presionaban ayer frente al Congreso por la restitución de Manuel Zelaya. LA PRENSA/AFP/JOSÉ CABEZAS
BRUSELAS/EFE
Representantes de los países de la Unión Europea (UE) acogieron ayer el acuerdo logrado en Honduras para poner fin a su crisis política, y apuntaron que esperarán a la formación de un gobierno de unidad nacional para determinar si normalizan sus relaciones con el país centroamericano.
El Comité para América Latina, un grupo de trabajo del Consejo de la UE en el que están representados los 27 países de la Unión, se mostró “favorable” a la evolución de los acontecimientos en Honduras, indicaron fuentes comunitarias.
No obstante, precisaron que ese proceso “depende de varias etapas”, y que el próximo 5 de noviembre, la fecha límite que impone el acuerdo para la formación de un gobierno de unidad nacional, será clave para que los países europeos determinen si están dispuestos a restablecer sus relaciones con Honduras.
Tras la destitución del presidente constitucional Manuel Zelaya, la UE acordó limitar los contactos con el Ejecutivo interino de Roberto Micheletti y congelar las ayudas al presupuesto de Honduras, que ascienden a 65.5 millones de euros.
Además, decidió suspender las negociaciones para un acuerdo de asociación con Centroamérica, con la esperanza de retomarlas “lo antes posible”.
El bloque europeo también paralizó algunas ayudas comunitarias al desarrollo, como demuestra la exclusión de Honduras de la firma de una ampliación de fondos para llevar a cabo proyectos de energía solar en algunas de las comunidades más pobres de varios países de Latinoamérica, en el marco del programa Euro-Solar.
NUEVAS “MEDIDAS RESTRICTIVAS”
La última determinación de los ministros europeos de Exteriores fue dar la orden a los grupos de trabajo del Consejo de la UE para que empezasen a preparar nuevas “medidas restrictivas” hacia Honduras, si el gobierno interino de Micheletti no aceptaba una solución negociada a la crisis política basada en el inicial Acuerdo de San José.
El presidente costarricense Oscar Arias propuso ese plan —siempre respaldado por la parte europea— tras hacer de mediador entre las partes; un acuerdo que es similar al que finalmente han aceptado.
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