¿Yanquis Dodgers?

La última vez que Yanquis y Dodgers se enfrentaron en una Serie Mundial, Ronald Reagan iniciaba su primera estadía en la Casa Blanca, Andrew Dawson era el mejor jugador del beisbol, Fernando Valenzuela había seducido con su figura y su tirabuzón, mientras George Steinbrenner era un dinámico ejecutivo siempre en medio de agitadas polémicas. Veintiocho […]

La última vez que Yanquis y Dodgers se enfrentaron en una Serie Mundial, Ronald Reagan iniciaba su primera estadía en la Casa Blanca, Andrew Dawson era el mejor jugador del beisbol, Fernando Valenzuela había seducido con su figura y su tirabuzón, mientras George Steinbrenner era un dinámico ejecutivo siempre en medio de agitadas polémicas.

Veintiocho años después, Reagan no está entre nosotros. Dawson lucha por ingresar al Salón de la Fama, Valenzuela es comentarista deportivo y Steinbrenner necesita ser asistido para movilizarse. Pero la rivalidad Dodgers-Yanquis está ahí, sólo necesitada de un soplo para resurgir, y de eso parecen ocuparse estos dos equipos.

Después de barrer a los Mellizos, los Yanquis dan la impresión de tener los músculos suficientes y también la habilidad, al igual que las agallas para seguir avanzando en esta postemporada. Los Dodgers aplicaron la misma dosis (barrida) a los Cardenales de San Albert Pujols y han reunido un interesante equipo, hambriento de gloria y reconocimiento.

Aún falta ver a los Yanquis quitando de su camino a los sólidos Ángeles de Los Ángeles. Los Dodgers tienen también la misión de deshacerse de los Filis, pero la expectativa de verlos de nuevo disputando la supremacía del beisbol ha ido en ascenso. ¿Serán capaces estas tropas de volver al hit parade? Ya lo veremos.

Cuando se enfrentaron en 1981, los Yanquis parecían rumbo a la barrida tras apuntarse victorias 5-4 y 3-0 con los zurdos Ron Guidry y Tommy John sobre la colina, más un par de rescates del ganso Rich Gossage. Pero el zurdo Valenzuela lo paró en el tercer juego y ahí se dio el punto de inflexión en la serie.

Los Dodgers construyeron cuatro éxitos corridos y se llevaron la serie 4-2, con un contundente marcador de 9-2 en el último juego, realizado el 28 de octubre de 1981 en el viejo Yankee Stadium. Desde entonces, las batallas Dodgers-Yanquis han sido sólo una valiosa pieza entre nuestro recuerdos.

El brillante historia de los Yanquis, que provoca admiración y desprecio casi en la misma proporción, más el ingrediente adicional de la presencia de Vicente Padilla entre los Dodgers, hacen de esta posibilidad un anhelo mayúsculo para nosotros, que además no tenemos un nica en un clásico de octubre desde David Green en 1982.

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