- No han terminado de poner la grama y las viejas torres aún están de pie
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Aún trabajan en Estadio Nacional
El Estadio Nacional Denis Martínez tiene que estar listo antes del 23 de octubre, cuando se tiene programada la inauguración de la quinta edición de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional (LNBP). Pero ¿realmente estará preparado?
La primera impresión dice que no. Desde hace un mes, aproximadamente, decenas de trabajadores intentan que el coloso de concreto pueda cumplir con los requisitos que los expertos exigieron, para su activación.
Se pretende que el Estadio Nacional pueda ser evacuado en al menos ocho minutos, cumpliendo así con las normas internacionales de seguridad.
Eso significaría quitar la mitad de las 4 mil 957 sillas metálicas contabilizadas en área de sombra. Algo que ya se ha hecho casi en su totalidad.
Los expertos de la UNI, que conducen un estudio sobre la condición de la emblemática estructura, propusieron incluso quitar todas las sillas, para reducir 59 mil 484 kilogramos de peso que soporta la estructura del edificio. No obstante, no prosperó esa iniciativa.
Se sugirió abrir espacio para un máximo de 8 mil 500 personas, seis mil distribuidas equitativamente en grada sol y las restantes en grada sombra y palco.
Otra de las exigencias fue abrir todos los puntos de acceso que hasta ahora se han mantenido cerrados, creando salidas de emergencia hacia el campo de juego. Pero eso no se ha hecho.
Se dijo, además, que desaparecerían los skybox (sitios preferencias situados en el segundo piso) y las torres de iluminación. Lo primero ya se comenzó a hacer, al quitar dos de esas áreas. Pero no se ha completado.
Las torres de iluminación, que fueron adjudicadas en subasta al ingeniero Efraín Rivera tras una oferta de 120 mil córdobas, la más alta entre las dos que se registraron en el proceso, todavía siguen en pie.
El plazo para quitarlas era de un mes. Y ya se cumplió esta semana. Todavía se puede ver, al menos, la mitad de cada torre de pie. Se concedió diez días más para que la estructura sea finalmente desmantelada.
Expertos habían repetido en muchas ocasiones la peligrosidad que representaban esa torres, levantadas por ingenieros cubanos en la década de los ochenta. La corrosión y falta de mantenimiento aumentaban la posibilidad de un colapso.