Barack Obama. (LA PRENSA/AFP/JIM WATSON)

G-20 echa bases para un nuevo orden económico

Otorgaría más poder a naciones emergentes PITTSBURGH/ AFP El G-20 estableció ayer en Pittsburgh, Estados Unidos, las bases de un nuevo orden económico que otorga más poder a los países emergentes, para evitar otra crisis como la que hace un año sumió en la recesión a las mayores economías del planeta. La cumbre decidió que […]

  • Otorgaría más poder a naciones emergentes

PITTSBURGH/ AFP

El G-20 estableció ayer en Pittsburgh, Estados Unidos, las bases de un nuevo orden económico que otorga más poder a los países emergentes, para evitar otra crisis como la que hace un año sumió en la recesión a las mayores economías del planeta.

La cumbre decidió que el G-20 —que reúne a Estados Unidos, Europa, Japón y a grandes emergentes como China, Brasil e India— será el “foro principal para la cooperación económica”, en lugar del G-8 de países ricos, y se puso manos a la obra para tratar de arreglar los desaguisados provocados por la crisis y los malos manejos que la posibilitaron.

“Hoy hemos tomado medidas audaces y concertadas para asegurar la prosperidad y crear un marco para un crecimiento fuerte, sostenido y equilibrado”, declaró el presidente estadounidense Barack Obama, en su primera actuación como anfitrión de un gran acontecimiento internacional desde que asumió en enero.

Los líderes coincidieron en la necesidad de evitar un retiro “prematuro” de los paquetes gubernamentales de reactivación, ante el riesgo de una recaída en la crisis.

También se comprometieron en el comunicado final a “asegurar un crecimiento más equilibrado” y destacaron que “todos los miembros del G-20 están de acuerdo en corregir las debilidades de sus respectivas economías”.

El G-20 también se comprometió a incentivar normas más estrictas sobre los fondos propios de los bancos y a imponer “fuertes normas internacionales” a las primas de los banqueros. Medidas que apuntan a evitar la repetición de fenómenos que condujeron a la formación de burbujas financieras y precipitaron la crisis.

La cumbre decidió además transferir “al menos cinco por ciento” del poder de voto en el FMI y tres por ciento en el Banco Mundial (BM) para los países emergentes, a fin de que el nuevo reparto “refleje el peso económico relativo de sus miembros”.

Se trata de “una victoria extraordinaria”, se congratuló el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, para quien las conclusiones de la cumbre demuestran que “el mundo se está encaminando rápidamente hacia un nuevo orden económico”.

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