- “Pagaremos cualquier precio, para asegurar la supervivencia de la democracia”, dice Micheletti
Estados Unidos suspendió ayer formalmente más de 30 millones de dólares en ayudas directas al Gobierno de facto de Honduras que ya estaban congelados, una medida que, pese a que no implica un nuevo recorte, representa una “fuerte señal” de presión.
A este anuncio se suma, además, la próxima revocación de visados de miembros y seguidores del Gobierno de Roberto Micheletti y la garantía verbal de Washington de que no reconocerá al ganador de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre.
La medida fue anunciada cuando el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se encontraba reunido con la Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton.
Endureciendo su postura, Estados Unidos indicó que “no estará en capacidad de respaldar los resultados de las elecciones previstas” para noviembre, en sintonía con la mayoría de los países latinoamericanos que se han manifestado en igual sentido.
No obstante, el anuncio produjo cierta sorpresa, dado que se esperaba un recorte de la ayuda sustancialmente mayor y que además iba a ir acompañado de la declaración de “golpe militar” por parte de Clinton después de que el Departamento de Estado elaboró un estudio legal sobre lo ocurrido el 28 de junio, cuando fue derrocado Zelaya.
La suspensión formal de ese monto afecta a 9.4 millones de dólares de ayudas de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), 8.96 millones en ayudas estatales, 11 millones de la Cuenta Reto del Milenio (MCC) y 1.7 millones en fondos de seguridad, explicó un funcionario de alto rango del Departamento de Estado.
EE.UU. había congelado estas ayudas, destinadas al desarrollo, apoyo económico, programas de salud, financiación y entrenamiento militar y de seguridad, poco después del golpe de Estado que derrocó y expulsó del país el 28 de junio al presidente Manuel Zelaya, porque se trataba de asistencia directa al Gobierno de Honduras.
MANTIENEN US$70 MILLONES
Unos 70 millones de dólares en ayudas se mantendrán, sin embargo, según las fuentes.
Tampoco está en juego más ayuda de la MCC, que firmó en 2005 un convenio de cinco años de duración con Tegucigalpa por 215 millones de dólares y de los que ha desembolsado ya 80.3 millones a ese país centroamericano, indicó el funcionario de alto rango.
El Departamento de Estado había reconocido en los últimos días que estaba sopesando declarar el derrocamiento de Zelaya un “golpe militar”, lo que hubiera implicado un trámite formal en el Congreso de EE.UU., algo que Washington no ha visto necesario.
“FUE UN GOLPE DE ESTADO”
“La ley no exige a la Secretaria de Estado llegar a una determinación sobre el tipo de golpe para cortar la ayuda. Ella suspendió la asistencia porque fue un golpe de Estado”, explicaron las fuentes gubernamentales.
“Consideramos que enviamos una señal más fuerte al decir que un golpe de Estado, con independencia de su naturaleza compleja y sus componentes, tendrá consecuencias”, indicaron.
Estados Unidos insiste en que hay que ver el efecto de las tres medidas en su conjunto y no únicamente centrarse en las ayudas.
ZELAYA CONTENTO
El portavoz del Departamento de Estado, Philip J. Crowley, explicó que el anuncio tiene el objetivo de “enviar un mensaje muy claro al régimen de facto: su estrategia no funcionará. Tienen que firmar el Acuerdo de San José”.
El depuesto presidente recibió con satisfacción el nuevo apoyo recibido por EE.UU., y afirmó que el Gobierno de facto de su país “está cada vez más solo”.
“Hay un recrudecimiento de las medidas de EE.UU. contra los golpistas, consecuente con todas las posiciones de los presidentes de América Latina, porque el régimen de facto está cada vez más solo”, dijo Zelaya a la prensa tras reunirse con Clinton.
En este sentido, hizo un llamado a Micheletti para que “rectifique”.
PAGARÁN “CUALQUIER PRECIO”
El ministro hondureño de la Presidencia, Rafael Pineda, consideró que se trata de una medida “poco amistosa” que alinea al Gobierno de Barack Obama con el de Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, y “condena al pueblo que lucha contra la expansión marxista en Centroamérica y América”.
“No nos achicamos ante esta responsabilidad”, afirmó por su parte el ministro de Gobernación, Oscar Matute, en una carta que le envió a Clinton “con la instrucción y la venia” de Micheletti, y que el funcionario distribuyó a la prensa en la Casa Presidencial.
“Que toda nación sepa, ya sea que se nos desee bien o nos desee mal, que pagaremos cualquier precio, cargaremos cualquier carga, asumiremos cualquier dificultad, apoyaremos a cualquier amigo y nos opondremos a cualquier enemigo para asegurar la supervivencia y el éxito de la libertad de nuestro pueblo y de la democracia”, agregó.