Ahora sí, Vicente

Por lo general, hablamos del orgullo cuando se espera una respuesta contundente de alguien acorralado por las circunstancias. Y hasta se le ha llegado a considerar virtud, cuando se trata de uno de los más despreciables defectos. “Si eres orgulloso, conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos”, decía Amado Nervo. Yo […]

Por lo general, hablamos del orgullo cuando se espera una respuesta contundente de alguien acorralado por las circunstancias. Y hasta se le ha llegado a considerar virtud, cuando se trata de uno de los más despreciables defectos.

“Si eres orgulloso, conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos”, decía Amado Nervo. Yo prefiero hablar del carácter, esa cualidad que te hace asumir de frente los retos que te plantea la vida, que te compromete a hacer lo correcto por encima de lo que más agrada a tu ego.

Ojalá que el carácter haya hecho “click” en Vicente Padilla en estos días y lo veamos realmente comprometido con su nuevo equipo, con los aficionados que lo aprecian y sobre todo con él mismo y los suyos, que seguro han vivido la incertidumbre suscitada tras su salida de Texas.

Padilla ha demostrado que es un lanzador de Grandes Ligas. Se ha mantenido en las Mayores por méritos propios y porque ha trabajado para sostenerse. Lo que seguimos esperando es verlo saltar al próximo nivel, al que se le ha pronosticado desde los inicios de su carrera.

Lanzadores con un material tan electrizante como el de Vicente no anda ahí por la calle. Y lo que se le ha cuestionado a él ha sido su estabilidad, no su habilidad. Así que ha llegado el momento en el que ojalá logre juntar ambos factores y lo vemos conseguir el impulso necesario.

Los Dodgers es un estupendo escenario para hacer historia, para dejar huella y para restituir una imagen, que se quiera o no, ha sido afectada por los comentarios masivos que se hicieron contra Padilla desde la cueva de los Rangers. Pero como él mismo ha dicho, hay que doblar la página y pensar en lo que viene ahora.

La tropa angelina está en ruta hacia la postemporada. Tiene un manager capaz de controlar a jugadores con temperamento de cocodrilo y además es ganador y muy respetado. Todo eso puede ayudar a Padilla a sentirse confortable y finalmente a explotar todo su talento.

El pitcher que una vez asomó como un potencial ganador de 20 juegos, perenne participante en el Juego de Estrellas y líder de una rotación, aún no ha llegado. Pero a lo mejor lo vemos ahora, justo cuando su carácter podría empujarlo a la búsqueda de la excelencia en el más exigente de los niveles.

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