- Pero Gobierno garantiza seguridad
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KABUL/EFE
Las autoridades afganas anunciaron ayer que sus fuerzas observarán un alto al fuego el 20 de agosto, día de los comicios presidenciales, y reconocieron que prevén una campaña insurgente de “intimidación masiva” con vistas a los comicios.
El Ministro afgano de Defensa, Abdul Rahim Wardak, su colega de Interior, Mohammad Hanif Atmar, y el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh, protagonizaron una rueda de prensa para calmar los ánimos un día después del atentado talibán que causó siete muertos ante el cuartel general de la ISAF de Kabul.
“Decir que habrá completa paz sería difícil, pero debemos estar preparados para cada eventualidad”, admitió a EFE tras la conferencia el Ministro de Defensa, quien prometió “trabajar duro” para asegurar el proceso.
Warzak anunció a los medios que las autoridades afganas establecerán una triple red de seguridad, compuesta por la Policía, el Ejército afgano y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) para el día de las elecciones.
Según dijo a EFE el ministro, las tropas afganas se abstendrán además de desarrollar operaciones ofensivas el día de las elecciones, aunque responderán cualquier posible ataque de los talibanes, que han llamado a la población a boicotear el proceso.
La comisión electoral ha dispuesto 6,500 centros electorales, 400 más que en el año 2004, pero existe el temor de que los insurgentes, presentes sobre todo en el Sur y el Este del país, perpetren ataques y atentados para impedir la celebración de las elecciones.
La rueda de prensa conjunta se produjo de hecho sólo un día después del atentado suicida perpetrado por un insurgente contra el cuartel general de la ISAF, en pleno corazón de Kabul, que causó la muerte de siete personas y heridas a otras 91.
El titular de Interior, Hanif Atmar, reveló que las fuerzas de seguridad han desbaratado 62 intentos de atentado en los últimos seis meses y garantizó la implicación de la Policía en los comicios hasta donde lleguen sus capacidades.
“Desplegaremos todos nuestros recursos para proteger a nuestra gente —dijo a EFE Atmar—. Pero sabemos con seguridad que los enemigos de Afganistán harán lo mismo para herirlos”.
Atmar reconoció sin embargo, que su Gobierno no puede asegurar al ciento por ciento la seguridad de las votaciones, en un momento en el que los talibanes han intensificado sus actividades y aumentado su presencia a nuevas partes de Afganistán.
Los insurgentes, embarcados en una campaña de asesinatos y ataques contra los activistas políticos y los candidatos —sobre todo en áreas rurales— han llegado a emitir panfletos amenazando a los ciudadanos que se decidan a emitir su voto el próximo día 20.
“Sabemos —añadió Atmar— de que los talibanes recurrirán a la intimidación masiva, atentados terroristas, bombas suicidas y atacar los convoyes y las personas con material electoral”.
Frente a las previstas acciones insurgentes, el jefe de los servicios afganos de inteligencia (Directorio Nacional de Seguridad) reveló que su organización está desarrollando tareas para fomentar la participación y movilización de los votantes.
“Estamos acudiendo a los líderes de las tribus para que nos ayuden a movilizar a la gente. La prueba está en que ayer, en Helmand (sur) un candidato logró reunir una multitud en un acto sólo 24 horas después de un atentado suicida”, confió Amrullah Saleh, en referencia a un mitin del actual Presidente, Hamid Karzai.