El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, quien recibió ayer el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, posee una de las voces más sonoras de la poesía en español y se caracteriza por su espíritu rebelde y su compromiso político.
Así lo reconoce el jurado de este galardón chileno instaurado en 2004 con motivo del centenario del Nobel de Literatura Pablo Neruda y entregado hoy en Santiago por la presidenta Michelle Bachelet.
El premio se le concedió a Cardenal por haber sabido “remozar la tradición occidental clásica aplicándola a la actualidad contemporánea”, y “por su interés y preocupación permanente por los pueblos originarios de este continente y su compromiso político”.
El poeta de la boina negra y la “cotona”, una larga camisa blanca de algodón que constituye una prenda tradicional nicaragüense, nació en Granada (Nicaragua) el 20 de enero de 1925 y es considerado uno de los más importantes representantes de la actual poesía en español.
Se graduó en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de México, amplió estudios de Lengua Inglesa en Nueva York y también cursó estudios de postgrado en Madrid, tras lo cual regresó a Nicaragua, donde fundó la editorial El Hilo Azul y participó en la resistencia contra Somoza, por lo que fue encarcelado.
En 1957 entró en la Trapa, en la Abadía de Getsemaní, en Kentucky (EE.UU.), donde tuvo como maestro de novicios a Thomas Merton, también poeta.
Continuó sus estudios sacerdotales en el monasterio benedictino de Cuernavaca (México) y los de Teología en el seminario de Colombia, y finalmente fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1965.
Fundador de la comunidad de Solentiname, prohibida por la dictadura somocista, ofrecía recitales de poesía revolucionaria en las universidades durante la lucha de los sandinistas contra Somoza.
Tras la caída del dictador en 1979 entró a formar parte de la Junta de Gobierno de Nicaragua como Ministro de Cultura.
En 1994 rompió con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, debido a la exclusión en las elecciones internas de los militantes que apoyaban el Movimiento de Renovación Sandinista, del ex vicepresidente Sergio Ramírez.
DE DICTADORES Y DICTADURAS
Al Daniel Ortega, actual Presidente de Nicaragua le acusa —ayer mismo lo hizo tras recibir el premio— de haber implantado “una dictadura”, y reclama una vuelta al “verdadero sandinismo”.
Tras declarar su “admiración y gratitud” hacia la presicdenta chilena, Cardenal se declaró partidario del mandatario venezolano, Hugo Chávez. “Yo estoy con Chávez. También soy chavista”, afirmó.
En cuanto a la situación en Latinoamérica, el ex ministro de Cultura observa “con una gran esperanza” el futuro en esta región.
“Hay una revolución en todas partes, la segunda independencia está siendo en todas partes, no en Nicaragua”, recalcó.
Cardenal rehusó posicionarse sobre la crisis que vive Honduras tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el 28 de junio.
“En Honduras no sé qué opinar. No estoy ni con unos ni con otros. Está muy enredado eso”, declaró Cardenal, que concluyó que “en Honduras sí está peligrando (la democracia) y en Nicaragua no hay (democracia) ahora”.