Unos pasitos, no más. El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, cruzó ayer la guardarraya en Las Manos, dio unos pasos en Honduras y volvió a salir. Durmió en Ocotal. (LA PRENSA/ G. MIRANDA)

Zelaya fracasa de nuevo

Cientos de simpatizantes pasaron por puntos ciegos para apoyarlo; algunos se decepcionaron con su actitud [doap_box title=»Gobierno de Ortega violó ley» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El ex director de Migración y Extranjería de Nicaragua, Avil Ramírez, sostuvo que la incursión de extranjeros a territorio nicaragüense con la venia de las autoridades nacionales violó las normativas existentes y […]

  • Cientos de simpatizantes pasaron por puntos ciegos para apoyarlo; algunos se decepcionaron con su actitud
[doap_box title=»Gobierno de Ortega violó ley» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El ex director de Migración y Extranjería de Nicaragua, Avil Ramírez, sostuvo que la incursión de extranjeros a territorio nicaragüense con la venia de las autoridades nacionales violó las normativas existentes y puso en riesgo la seguridad nacional, lo que es responsabilidad directa de la ministra de Gobernación y del mismo Presidente de la República.

“La seguridad nacional se pone en riesgo cuando a la vista y paciencia de las autoridades de Migración y de la Policía Nacional ingresan extranjeros al territorio nacional sin control alguno. Eso no es aceptable. Los diputados, si para algo sirven en la Asamblea Nacional, deberían de actuar inmediatamente, convocando de emergencia a sesión extraordinaria para abordar la actuación ilegal, irresponsable y temeraria de quienes permiten la violación de la ley flagrantemente”, dijo Ramírez respondiendo a una consulta por correo electrónico.

El ex funcionario lamentó que a los diputados nicaragüenses no les importe “que cada vez y con más frecuencia, quienes detentan el poder abusan del mismo en correspondencia con los mesiánicos sueños de quien no respeta la ley, tal como hizo el ex presidente Zelaya en Honduras”.

Aunque Ramírez condenó que a Zelaya lo sacaran en pijamas del poder, aseguró que la Ley de control de tráfico de migrantes ilegales debe cumplirse y recordó la responsabilidad del mandatario nicaragüense en la tensión que se vivió ayer en el país.

Según el artículo 5 de la ley citada por Ramírez, todo extranjero debe someterse a un control migratorio. El ex funcionario, que además fungió como ministro de Defensa en la administración anterior, citó el artículo 10, donde se define el concepto de tráfico de migrantes y recordó la función de las autoridades nicaragüenses, plasmada en la ley.

“Conociendo el desprecio que por la ley tiene el comandante Presidente Ortega, ésos son otros 100 pesos, pero Ortega debe recordar que la comisión de delitos, una vez terminada su inmunidad, son perfectamente imputables; es más, si los diputados tuvieran valentía, deberían de interpelar y solicitar la desaforación del presidente Ortega y la ministra de Gobernación por violación flagrante a la ley”, concluyó.

¿Renace desconfianza?

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  • Según el coronel retirado Víctor Boitano, ex miembro del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, lo más lamentable es que la confianza ganada entre los Ejércitos de Honduras y Nicaragua, después de la guerra civil nicaragüense en los años ochenta, se ven afectadas. “¿Por qué Nicaragua prestó su territorio y no Costa Rica u otro país?”, preguntó el militar y luego lamentó que Ortega sea “un soldado de Chávez”.

    En medio de un centenar de simpatizantes, que con el paso de las horas se fue incrementando con grupos que ingresaron al sitio por veredas, el depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya cruzó la guardarraya del puesto fronterizo de Las Manos. Dio algunos pasos dentro de Honduras, tocó el rótulo que da la bienvenida a dicho país y luego retornó a suelo nicaragüense.

    Ahí concluyó, al menos ayer, el anunciado retorno de Zelaya a su país. Luego de su regreso a territorio nicaragüense, el mandatario depuesto permaneció durante varias horas en las que se entretuvo hablando por teléfono con amigos, familiares y políticos de diversos países.

    Con su actitud demostró no tener interés en permanecer en su país, ya que incluso las tropas del Ejército y la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), que se encontraban apostados en el puesto fronterizo, se replegaron unos cien metros hacia territorio hondureño. Sin embargo, Zelaya nunca intentó avanzar.

    A eso de las 6:30 p.m., emprendió su viaje de regreso a Ocotal, a 25 kilómetros de la frontera, donde pasaría la noche.

    El regreso fue lento porque, además de haber una larga fila de camiones que no pudieron pasar ayer, Zelaya iba acompañado de unos 250 simpatizantes que entraron por veredas y que aseguraron que habían vivido “el día más emocionante de la historia política del país”, y coreaban consignas, como “el pueblo unido jamás será vencido”.

    También coreaban: “Patria libre o morir”, “Sí se pudo” (aunque al final el mandatario se regresó), y “Mel amigo Olancho está contigo”.

    EJÉRCITO PUSO ORDEN EN EL PARAISO

    Aproximadamente a 10 kilómetros del puesto fronterizo, en El Paraíso, el Ejército estableció un retén e impidió el paso de unas 3,000 personas aproximadamente que supuestamente se dirigían a apoyar a Zelaya.

    La familia del depuesto mandatario estaba supuesta a unírsele en la frontera, pero al menos hasta anoche no habían logrado llegar.

    Tampoco todas las personas que se habían movilizado para apoyarlo estaban muy satisfechas con su actuar.

    “Que entre ya”, dicen enojados y decepcionados algunos seguidores del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, quien después de poner un pie brevemente este viernes en su país, por primera vez desde el golpe de Estado del 28 de junio, permanecía en lado nicaragüense sin decidirse a dar el paso definitivo.

    SEGUIDORES CANSADOS Y MOLESTOS

    “Que cruce ya, estamos cansados. Tenemos ya 10 días de estar en esto”, se quejaba otro, entre el enfado y la decepción de un pequeño grupo de seguidores que habían burlado a los controles de los militares hondureños para penetrar por las montañas en territorio nicaragüense.

    “Éste no tiene los h… donde debe”, se quejaba delante de una periodista de la AFP. Algunas decenas de seguidores del presidente caminaron por montañas para burlar los retenes policiales en las carreteras.

    CLINTON: FUE IMPRUDENTE

    Al final de la tarde, gente de la comitiva que acompaña a Zelaya comentó que una de las tantas conversaciones que sostuvo fue con la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, y aunque no se refirieron al tema de conversación, sugirieron que el próximo martes el mandatario podría viajar nuevamente a Washington.

    Clinton calificó hoy de “imprudente” el intento del presidente derrocado de Honduras, Manuel Zelaya, de volver a su país.

    “El intento del presidente Zelaya de alcanzar la frontera es imprudente”, declaró la jefa de la diplomacia estadounidense en rueda de prensa conjunta con el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki.

    “No contribuye al esfuerzo general emprendido para restablecer la democracia y el orden constitucional en Honduras”, agregó Clinton, quien pidió a Zelaya que aceptara las propuestas del mediador de la crisis, el presidente costarricense Oscar Arias.

    IMPRUDENTE PERO NO LOCO

    Al cruzar la frontera, Zelaya sostuvo una fugaz plática con el Teniente Coronel Luis Recarte, encargado de la seguridad del puesto fronterizo, a quien le pidió comunicarse con los oficiales del alto mando de la institución armada para solicitar un supuesto diálogo, en el que incluso sugirió en algún momento que el presidente Daniel Ortega podría participar. Sin embargo, Recarte se retiró y nunca regresó con la respuesta.

    “Queremos garantizar la paz, no quiero que tengan que disparar porque me hacen daño o me asesinan, yo estoy dispuesto a ponerme en frente a los militares, pero también tengo uso de razón, objetividad, vengo desarmado, sin chaleco ni salvavidas”, dijo Zelaya a los periodistas que lo acompañan.

    SEGUNDO FRACASO

    Con este episodio, Zelaya fracasó por segunda vez en su intento por regresar a Honduras. Hace dos semanas el mandatario depuesto intentó regresar por avión, pero la pista del aeropuerto Toncontín en Tegucigalpa fue bloqueada por orden del Gobierno de Roberto Micheletti.

    Ayer el episodio comenzó a eso de las 10:00 a.m. cuando Zelaya emprendió la segunda etapa de su viaje con destino al puesto fronterizo de Las Manos, en el departamento de Nueva Segovia, por donde había anunciado intentaría ingresar por segunda vez al país.

    En esta oportunidad, el mandatario iba confiado en que los militares “bajarían sus fusiles” y le permitirían cruzar la frontera y “retomar el poder”, después de veintisiete días de haber sido destituido por violaciones a la Constitución.

    Tras pasar la noche en el Hotel La Campiña, ubicado a cinco kilómetros de Estelí, emprendió su tan anunciado retorno. Al llegar al empalme de Yalagüina se detuvo para ofrecer, bajo el inclemente sol, una nueva conferencia de prensa, la que aprovechó para llamar a la cúpula de las Fuerzas Armadas a acercarse a territorio nicaragüense para iniciar con ellos un supuesto diálogo, que nunca se dio.

    Agregó que lo único que pide es que le permitan ingresar a su país para reunirse con su familia, sin embargo, que es un derecho que nadie puede negarle, pero al final no demostró interés por lograrlo.

    Zelaya llegó a la guardarraya en un jeep Wrangler blanco placas PCJ 4771 de Honduras, que sus allegados dijeron que era de su propiedad, el mismo en el que había salido de Managua el jueves por la tarde. Aún lo acompañaba el canciller venezolano Nicolás Maduro como copiloto. Zelaya demostró que no tenía prisa por llegar. Además de la baja velocidad con que condujo, se detuvo en cada una de las gasolineras que encontró en el camino. El canciller Maduro se mantuvo alejado de los periodistas y cuando se le acercaban mientras se mantenían estacionados en las gasolineras, simulaba estar muy ocupado, con las facturas en la mano, como haciendo cuentas de los gastos en que incurrían en cada una de las paradas y hasta contando dinero.

    ¿Y PASTORA?

    Por su parte el legendario comandante guerrillero Edén Pastora, que en la conferencia que brindó el mandatario el jueves en la Embajada de Honduras aseguró que lo acompañaría hasta donde “físicamente” se le permitiera, brindó sus declaraciones y luego desapareció. Hasta ahora no se le ha visto integrarse a la caravana.

    Al llegar al puesto fronterizo, otro jeep idéntico al que conducía Zelaya pero con placas M 115 271 nicaragüense lo esperaba. Ambos vehículos permanecieron estacionados uno junto al otro y en algunos momentos en los que la lluvia que lo recibió en Las Manos volvía a convertirse en tormenta, él ingresaba a cualquiera de los vehículos.

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