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Ronaldo en la pretemporada con el Madrid
MAYNOOTH, IRLANDA/EFE
Cristiano Ronaldo ofreció su primera rueda de prensa como jugador del Real Madrid, entre la pose, ante la expectación desatada, y un mensaje que transmitir, el de la normalidad alejado de los focos que le señalan como mejor jugador del mundo junto al argentino Leo Messi.
Al tercer día de pretemporada en Irlanda y tras el turno de los capitanes Raúl González y Míchel Salgado (Guti va a su rollo), llegó el turno de Cristiano Ronaldo. Su esperada rueda de prensa de cuarenta minutos de duración ante 42 medios de comunicación extranjeros y 18 españoles.
Apareció Cristiano perfectamente acicalado, con una imagen ensayada ante el espejo. La vestimenta era obligatoria, el traje de entrenamiento del Real Madrid, con camiseta y pantalón corto con un toque especial. La sudadera anudada sobre los hombros.
Intenta alejarse de la imagen de estrella mediática que es, el icono publicitario. “La expectación que rodea todo es normal. Estoy aquí para intentar ayudar de la mejor manera y responder a las preguntas”, dice alejándose de una imagen que no quiere dar en su nueva etapa en el Real Madrid.
Y David Beckham no es una de sus referencias pese a seguir sus pasos en el Manchester y ahora en su llegada al Real Madrid. “Beckham es Beckham y Cristiano es Cristiano. Yo tengo mi propia personalidad y no me gusta copiar a nadie”.
Sin duda que en rueda de prensa no fue como Becks, quien sonreía de forma natural, sudaba ante las preguntas de los periodistas y hasta se sonrojaba con ciertas cuestiones. Cristiano no es así. Mantiene una pose en la que cada gesto está estudiado. Cada broma. Cada sonrisa. Sabe como hacer disparar todos los flashes.
El astro portugués tenía claros los mensajes a transmitir en su primera comparecencia. Por eso esquivó la mayoría de las preguntas ante las que respondió sin dar titulares. Los dejó para los momentos que deseaba. Para reivindicarse como un jugador más de la plantilla y no el mejor. “Soy uno más para ayudar a ganar títulos. No soy mejor que ninguno de mis compañeros. No me gusta la palabra galáctico”.
Y reincidir en un tema que repitió en dos ocasiones. El vestuario del Real Madrid es una balsa de aceite. “Las cosas que hablaban mal del vestuario del Real Madrid eran equivocadas. Me ha sorprendido el ambiente fenomenal que hay”.
Y es que Cristiano ha sido acogido por los pesos pesados del vestuario. Es uno más entre Raúl González, Michel Salgado y Gabriel Heinze. Todos destacan el salto de calidad que da el Real Madrid con el portugués y desde el primer día se han esforzado por hacerle sentir como en casa.
Aún tiene abiertas las heridas de la final de Liga de Campeones. Se nota en su desgana cuando habla del Barcelona. Fue de lo poco natural que dejó, además de justificar su fama de ligón en un cara a cara con una periodista inglesa.
Tras mostrar máximo respeto por el periodismo deportivo, no por el que se adentra en su vida privada, entró al trapo de la atractiva periodista que le preguntó de algo extra deportivo. “Mi reloj de diamantes no es verdadero. Cuido imagen intentando copiar a mi madre y mi hermana pero es imposible porque soy más feo». Una frase que sería difícil de poner en la boca del resto de futbolistas que dan forma al nuevo Real Madrid. Así es Cristiano. Entre la pose y el mensaje.