Caras tristes era lo más visto entre los aficionados nicas. (FOTOS LA PRENSA/Germán Miranda)

Aficionados sin celebración

Pocos acudieron a ver el encuentro [doap_box title=»UN DÍA COMÚN» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] En algunos bares y restaurantes de la Zona Rosa, en Managua, las personas llegaron y actuaron como lo hubiesen hecho cualquier día. El duelo entre Nicaragua y Guadalupe era lo que se veía en las pantallas de los televisores ubicados en restaurantes y […]

  • Pocos acudieron a ver el encuentro
[doap_box title=»UN DÍA COMÚN» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

En algunos bares y restaurantes de la Zona Rosa, en Managua, las personas llegaron y actuaron como lo hubiesen hecho cualquier día.

El duelo entre Nicaragua y Guadalupe era lo que se veía en las pantallas de los televisores ubicados en restaurantes y bares, muchos se dedicaron a comer o tomar algo, ignorando por completo el partido.

A diferencia del primer juego ante México, en esta ocasión no hubo grandes congregaciones de aficionados de la Azul y Blanco, en Managua.

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Después de la derrota con México, fueron menos los nicaragüenses que se reunieron en distintos negocios de Managua para seguir el partido entre Nicaragua y Guadalupe.

En algunos sitios como la llamada Zona Rosa, los bares no estaban a abarrotar, simplemente algunos habían llegado a ver el juego y pasar un buen rato.

Los aficionados que miraban el partido sólo tuvieron dos cosas que celebrar en el primer tiempo: un ataque de Rudel Calero y el final de la primera mitad con cero goles en el marcador.

El gol nica era esperado con ansiedad y cada jugada era motivo para que los fanáticos se agarraran de sus sillas.

Ya en la segunda parte del partido, a los que veían el juego les cayó el balde con agua fría, con el primer gol del equipo de Guadalupe y no habían dejado de hacer los análisis del porqué de la anotación, de criticar el juego de los nicas y de lamentarse, cuando llegó el segundo tanto guadalupano.

“Te dije que iba a ser 2-0”, expresó un molesto fanático a un amigo que estaba sentado a su lado en un bar de la Zona Rosa. Pero había algunos que se negaban a perder las esperanzas de ver al equipo pinolero anotar tan siquiera un gol.

Las pocas llegadas cerca del área grande eran aplaudidas y hacían que unos cuantos se levantaran de sus sillas.

Un disparo de Samuel Wilson los hizo soñar y una buena atajada del portero Carlos Mendieta fue lo único que pudieron celebrar los seguidores del futbol de nuestro país. Hubo quienes al final del partido aplaudieron como una manera de expresar su inconformidad por la actuación nica.

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