- Pide a Honduras aclarar asesinato de periodista, ocurrido tras el reciente golpe de Estado
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La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) instó ayer a las autoridades de Honduras a investigar y dar con los responsables del asesinato del periodista Gabriel Fino Noriega y urgió al “nuevo Gobierno garantizar el pleno respeto a la libertad de prensa”.
La SIP indicó que aunque se desconoce si el asesinato del reportero, el pasado 3 de julio, está relacionado a su actividad periodística o a la situación política que vive el país, el presidente de esa organización, Enrique Santos Calderón, exhortó a “indagar con urgencia, dar con los responsables y llevarlos ante los tribunales, a fin de que el crimen no quede impune”.
Esa organización, con sede en Miami, en dos ocasiones, el 29 de junio y el 2 de julio, “en reclamos al nuevo Gobierno de Roberto Micheletti, remarcó el clima hostil en que se maneja la prensa y el cierre temporal de canales de televisión”.
Así como la “detención de corresponsales extranjeros y periodistas locales; la violencia, atentados y amenazas contra instalaciones de medios y comunicadores y la destrucción de equipos de trabajo”.
Santos Calderón, del diario colombiano El Tiempo, agregó que “en medio de la confusión y polarización política en Honduras, persisten las agresiones y limitaciones para el libre ejercicio de la profesión, poniendo en riesgo la seguridad física de los periodistas y limitando el derecho de los ciudadanos a saber”.
Por su parte, Robert Rivard, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, urgió “al nuevo Gobierno garantizar el respeto pleno a la libertad de prensa”.
“Exhortamos a las autoridades a ofrecerle seguridad a esta empresa, así como otros medios reciben protección”, dijo Rivard, del periódico estadounidense San Antonio Express-News.
CNN FUERA DEL AIRE
Además, obligaron a cesar las transmisiones de CNN que informaban sobre el golpe de Estado, situación que continuó hasta el 29 de junio, y el servicio de electricidad fue interrumpido por 36 horas.
El periódico El Heraldo de Tegucigalpa recibió advertencias por correo electrónico de que “les podría caer una bomba en su edificio”; mensajes similares fueron enviados por internet y teléfono a otros medios de comunicación, a los “que se les acusa de apoyar el golpe de Estado o estar a favor del depuesto presidente Manuel Zelaya”.
También fue agredido el fotógrafo Mario Amaya, del periódico salvadoreño El Diario de Hoy, cuando tomaba fotos en San Pedro Sula a soldados y policías dispersando una protesta.