Los proyectos de generación de energía renovable, como aquellos que usan la palma africana para obtener biodiesel, contribuyen también a la reforestación. (LA PRENSA/Archivo/ R. Ortega)

Más interés en ‘cosechar’ energía

Dos mil millones de dólares están disponibles para que países de América Latina impulsen proyectos energéticos de fuentes renovables [doap_box title=»Empresas con miradas en AL» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Pero no sólo los organismos de cooperación y financiamiento están reorientando sus políticas hacia América Latina. También las compañías estadounidenses están empezando a ver hacia la región. Al […]

  • Dos mil millones de dólares están disponibles para que países de América Latina impulsen proyectos energéticos de fuentes renovables
[doap_box title=»Empresas con miradas en AL» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Pero no sólo los organismos de cooperación y financiamiento están reorientando sus políticas hacia América Latina. También las compañías estadounidenses están empezando a ver hacia la región.

Al menos tres empresas dedicadas a la investigación y producción de biocombustibles externaron su interés de desarrollar en Latinoamérica millonarios proyectos energéticos.

Syntroleum es un ejemplo. Después de casi 25 años de desarrollar la producción de combustibles a base de gas natural y biomasa, esta empresa anunció su interés de instalar en el hemisferio plantas industriales capaces de producir 5 mil galones de combustible renovables diarios.

En promedio la instalación de cada planta tiene un costo de 138 millones de dólares, con capacidad de generar cerca de 200 empleos directos en el primer año de funcionamiento de la misma.

Jeffrey M. Bigger, vicepresidente de Syntroleum, manifestó que entre las condiciones que buscan en los países figura que “haya mercado para vender el producto, una excelente condición de inversión, es decir queremos países con un buen clima de inversión y sobre todo mano de obra tecnificada”.

Indicó que actualmente están desarrollando una planta en China, pero “queremos invertir en América Latina”, señaló.

La producción de biocombustible actualmente la están destinando para el mercado aéreo y el transporte público de Estados Unidos.

La empresa está ubicada en el centro de Tulsa, Oklahoma.

Especialistas a la región

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Se necesita un mercado regional y un buen clima de inversión

TULSA, OKLAHOMA-EE..UU.

El programa de Seguridad Energética, que Estados Unidos impulsa desde principios de año, incluye entre sus componentes enviar a América Latina a especialistas en materia de energía renovable para ayudar a la región a salir de su alta dependencia del crudo, cuyo precio alcanzó el récord de 147.27 dólares a mediados del 2008.

América Latina podría dar en los próximos años un importante salto en la producción de energía renovable, que, además de aliviar en parte su alta dependencia del petróleo, le permitirá generar miles de “empleos verdes”.

Eso será posible, en gran parte, por la llegada a la región de compañías energéticas norteamericanas interesadas en aprovechar el potencial natural de América Latina y por el caudal de fondos que Estados Unidos promete destinar mediante sus organismos de cooperación y también internacionales, donde tiene participación.

Desde que el Presidente de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, anunció a principios de este año la aplicación de un agresivo programa de generación de energía alternativa en su país, las instituciones financieras y de cooperación que trabajan con América Latina han alineado sus fondos para apoyar proyectos en la región que busquen aprovechar las fuentes energéticas renovables.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por ejemplo, tiene listo cerca de 2 mil millones de dólares para la ejecución de proyectos energéticos en la región, los que en su mayoría serán colocados en forma de créditos y en montos no reembolsables.

Los países que presenten ante el directorio del BID proyectos energéticos viables y sostenibles, son los que más oportunidad tendrán de obtener el mayor porcentaje de fondos.

Gastón Astesiano, miembro de la división de energía del BID, mencionó que a ese fondo también pueden acceder las Pequeñas y medianas empresas (Pymes) a través de ventanillas que ya están definidas en cada país.

Adicionalmente, el BID acompañará a los países en la creación de políticas energéticas a mediano y corto plazo.

“La región necesita grandes inversiones en la energía, pues existe una demanda creciente de energía”, subrayó Astesiano.

Indicó que América Latina tiene un gran potencial no sólo para producir energía renovable, sino también para sustituir el consumo de petróleo por combustibles alternativos, como los biocombustibles.

“Cuando vemos la participación de la energía renovable en la matriz energética de América Latina, vemos que es casi inexistente. Quizás ése es el mayor desafío de la región y, por eso, el Banco está preparándose para participar en ese esfuerzo”, precisó.

En alineamiento con el proyecto de generación del programa de Seguridad Energética que se promueve en Estados Unidos, a finales del año pasado el BID creó para América Latina la Iniciativa de Energía Sostenible y Cambio Climático, mediante el cual se brinda asistencia técnica a los países para que renueven su matriz energética.

EJEMPLO EN EL SUR

A nivel regional, Paraguay es el único país con mayor uso de la energía limpia. El cien por ciento de su producción de electricidad se produce a base de las fuentes hídricas, por poseer la mayor reserva de agua a nivel mundial.

Durante la Conferencia Mundial sobre energía renovable, realizado en el 2004 en Alemania, los países latinoamericanos se comprometieron a elevar en un 10 por ciento la producción de energía renovable para el 2010.

El representante del BID aseguró que Centroamérica, además de tener un alto potencial en la energía eléctrica, también debe aprovechar la oportunidad para producir biocombustibles.

Otro de los organismos que profundizará su cooperación en materia energética es la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (Usaid, por sus siglas en inglés).

Para este año Usaid tiene listo un monto superior a los 135 millones de dólares para desarrollar proyectos energéticos limpios.

Morning Washburn, especialista de área de energía de Usaid, manifestó que esta canalización de los fondos se realizó por orientación de Obama, quien busca no sólo la independencia energética de Estados Unidos, sino también de América Latina.

Actualmente en el seno del Congreso de Estados Unidos se debate un paquete de leyes energéticas y de cambio climático, mediante las cuales se pretende reducir en un 17 por ciento las emisiones de gases de invernadero para el 2020 y sustituir en un 30 el consumo de gasolina por combustibles renovables, como el etanol.

A POTENCIAR OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN

Pero la preocupación sobre la seguridad energética en Estados Unidos no sólo incumbe a este país, sino también que trasciende a la región hemisférica.

Jennifer L. Showell, miembro del Área para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, señaló que a medida que Latinoamérica logre independizarse del uso de la energía convencional, podrá sobrevivir al aumento del costo del petróleo.

Estados Unidos pretende en los próximos años potenciar su relación con Brasil para aprovechar la experiencia de este país en la producción de etanol.

Andrew Dowdy, director regional de las políticas económicas del Departamento de Estado, señaló que los países de la región deben ir mejorando su clima de inversión para atraer a las empresas que están buscando países para invertir.

Asimismo, añadió que se requiere desarrollar un mercado regional, de tal manera que los países que tienen alto potencial energético vendan ese potencial a los países menos favorecidos.

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