El presidente colombiano Álvaro Uribe sumó ayer su voz a quienes piden perdón a las víctimas de la violencia que ha afligido a su país, en un acto en el que centenares de personas recibieron una compensación económica.
“Yo, con la responsabilidad de ser Presidente de la República, de encarnar hoy, por generosidad de los colombianos, la jefatura del Estado, y también por mandato del alma, por recuerdos, por dolores, por nostalgias, quiero sumarme también a lo que ha dicho Eduardo Pizarro, para pedir perdón a todos los colombianos”, dijo Uribe.
Momentos antes, Pizarro, quien dirige la Consejería Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), hizo lo propio.
Uribe y Pizarro encabezaron una ceremonia en Popayán en la que entregaron las 300 primeras indemnizaciones a familiares de víctimas de la violencia, mientras en otras regiones y en actos similares 1,700 personas más también fueron beneficiarias.
Las compensaciones económicas cuentan con el apoyo técnico de la Organización Mundial de las Migraciones (OIM). Para que una persona sea beneficiaria de la compensación, el Estado colombiano pide que se demuestre la muerte de un miembro de la familia, su desaparición forzada, un secuestro o un daño físico o psicológico que haya causado una discapacidad permanente. En esos casos la compensación oscila entre los 10,400 y los 7,050 dólares.