Roger Federer busca su 15 título de Grand Slam, cuando pelee el título de Wimbledon. (LA PRENSA/ AFP /CARL DE SOUZA)

Murray cayó, y va Roger

Final Wimbledon Cada vez más cerca de hacer más historia grande. El suizo Roger Federer, 2 del mundo, superó al alemán Tommy Haas (24) por 7-6 (7-3), 7-5 y 6-3 en las semifinales de Wimbledon y jugará la final del torneo londinense por séptimo año seguido. Allí se enfrentará con el estadounidense Andy Roddick (6), […]

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Cada vez más cerca de hacer más historia grande. El suizo Roger Federer, 2 del mundo, superó al alemán Tommy Haas (24) por 7-6 (7-3), 7-5 y 6-3 en las semifinales de Wimbledon y jugará la final del torneo londinense por séptimo año seguido.

Allí se enfrentará con el estadounidense Andy Roddick (6), quien derrotó al nuevo ídolo británico, el escocés Andy Murray (3), por 6-4, 4-6, 7-6 (9-7) y 7-6 (7-5).

Así, el helvético intentará el domingo escribir una de las páginas de gloria más recordadas: pretende obtener por sexta vez el Abierto inglés, conseguir el récord masculino absoluto de 15 coronas de Grand Slam y además recuperar el puesto 1 del ranking de la ATP.

En un partido que lo vio afilado, con puntería y precisión, el ex número uno del mundo se aseguró su pase a la final y la chance de recuperar ese puesto perdido en agosto del 2008, tras cuatro años y medio seguidos en el trono, si llega a ganar este torneo en el mítico césped londinense.

Federer demostró que su mentalidad ganadora está intacta: aprovechó las pocas oportunidades que le dio Haas y resolvió con relativa simpleza un duelo ante un rival que suele complicarlo. Con 49 tiros ganadores y sólo 15 errores no forzados, cerró el duelo en dos horas y dos minutos. En esos rubros, el germano tuvo una marca de 28 y 31, incluyendo los 11 aces de cada uno.

En el primer set, cada uno mantuvo su servicio sin problemas. De hecho, ninguno tuvo oportunidades de quiebre durante ese parcial inicial. Por eso empujaron todo hacia un tie-break que venía muy parejo hasta que Haas cometió un par de errores y el suizo empezó a tomar un poco más de ritmo y a jugar con esa precisión devastadora que lo caracterizó durante la semana y en gran parte de su carrera.

El reciente campeón de Roland Garros se quedó con ese set, que pareció marcar un sesgo psicológico en el partido. Porque si bien la paridad se estiró al segundo capítulo, a Federer se lo veía cómodo, como si se sintiera casi imbatible, en cada juego de saque. Haas, en cambio, estaba disgustado, e insultaba al aire de vez en cuando, como si no pudiera contrarrestar los momentos de alto nivel de su rival.

Pese a esa sensación, el partido continuó estirándose sin oportunidades de quiebre para ninguno. Recién en el 5-4, con el saque de Haas, Federer logró tener esa primera chance de romper el servicio de su oponente.

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