El depuesto presidente Manuel Zelaya y la canciller Patricia Rodas asistieron a la toma de Ricardo Martinelli, en Panamá. (LA PRENSA/AP/Tito Herrera)

Ayuda EE.UU. a Honduras en el limbo

Revisan si se trató de un “golpe militar” para retirar cualquier cooperación Estados Unidos dará espacio a los esfuerzos diplomáticos de la OEA para resolver la crisis en Honduras antes de determinar el futuro de la ayuda exterior a ese país, informó ayer un funcionario de alto rango del Gobierno. “Estamos evaluando el impacto de […]

  • Revisan si se trató de un “golpe militar” para retirar cualquier cooperación

Estados Unidos dará espacio a los esfuerzos diplomáticos de la OEA para resolver la crisis en Honduras antes de determinar el futuro de la ayuda exterior a ese país, informó ayer un funcionario de alto rango del Gobierno.

“Estamos evaluando el impacto de estas acciones (el derrocamiento de Manuel Zelaya) en los programas de asistencia. Nuestro enfoque es el bienestar del pueblo hondureño”, dijo en conferencia telefónica el funcionario, que pidió el anonimato por la delicada situación.

Precisó que Estados Unidos esperará el informe que presentará el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ante la Asamblea General del organismo, el próximo 6 de julio, para determinar los siguientes pasos.

El funcionario dijo que la meta de Estados Unidos es continuar trabajando con sus socios a través de la OEA, para resolver la crisis y lograr la restitución “incondicional” de Zelaya.

Subrayó que si bien había preocupaciones sobre una consulta popular no vinculante con miras a una reforma a la Carta Magna, éstas son “independientes del acto inconstitucional” en contra del ahora depuesto Presidente.

“REVISIÓN” DE LO OCURRIDO

La fuente reconoció que hay lagunas de información en torno a lo ocurrido la madrugada del domingo pasado, cuando Zelaya fue sacado de su casa a punta de pistola por militares y expulsado del país a Costa Rica.

Por otra parte, enfatizó que el Gobierno de EE.UU. realiza una “revisión” de lo ocurrido para determinar si fue o no un “golpe militar”.

Según el funcionario, Estados Unidos lo considera por ahora un “golpe de Estado”, porque si bien tuvo un componente castrense, “el traspaso del poder no fue una acción militar”.

Se refirió así porque aunque fueron los militares los que sacaron a Zelaya del palacio presidencial, el Congreso hondureño y algunos miembros clave de esa institución jugaron un papel importante. El Parlamento hondureño nombró al titular de ese órgano, Roberto Micheletti, como nuevo jefe de Estado.

El matiz sobre el tipo de derrocamiento es importante, porque la ley estadounidense exige que, una vez determinado que hubo un golpe militar, Estados Unidos tiene que cortar la ayuda exterior a ese país.

Preguntado sobre si EE.UU. tenía conocimiento previo de que habría un golpe, el funcionario contestó: “La respuesta es no”. Estados Unidos sí estaba al tanto de las crecientes tensiones políticas y dejó en claro en su comunicación “con todos los actores políticos, que EE.UU. no apoyaría acciones extraconstitucionales”, dijo.

Por ahora, EE.UU. no prevé retirar a su embajador de Tegucigalpa, porque cree que es preferible mantener una presencia diplomática que pueda ayudar a resolver la crisis.

Sobre la influencia que pudo ejercer su país, el funcionario señaló que “éste es un asunto hondureño”, en el que se tomó una “decisión equivocada”.

Vaticinó que, pese a la retórica, será difícil para el nuevo gobierno de Micheletti resistir la “abrumadora presión internacional”.

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