- Manuel Zelaya recibe en Managua el apoyo de sus homólogos latinoamericanos y asegura que regresará para retomar el poder
Lucydalia Baca C.
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Después de recibir el apoyo de los presidentes o representantes de la mayoría de países del continente y de la Organización de Estados Americanos (OEA), el depuesto presidente hondureño Manuel (Mel) Zelaya prometió que el próximo jueves viajará a Honduras a retomar el poder.
“Faltan siete meses para que finalice mi período, pero adentro de Honduras, porque a mi venida de Washington yo regreso a Honduras. Voy para Tegucigalpa el próximo jueves, que me espere el pueblo y que me espere el Ejército y que me esperen los que quieren sacrificar este sistema. El próximo jueves regresa el presidente electo, voy a cumplir mi periodo”, prometió Zelaya.
Para su viaje de regreso, Zelaya solicitó el acompañamiento del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y de un grupo de presidentes amigos.
Insulza de inmediato le confirmó que lo acompañaría. Sin embargo, ninguno de los presentes confirmó su participación.
Tras una maratónica sesión de unas cuatros horas, en la que participaron los presidentes y representantes de 20 países del continente, con Insulza como invitado, los países que conforman el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y el Grupo de Río emitieron resoluciones de condena por el golpe de Estado que se perpetró en Honduras y como medidas de presión para restaurar la institucionalidad democrática de ese país acordaron retirar a sus respectivos embajadores.
Los miembros del SICA también acordaron solicitar al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) la suspensión de créditos aprobados a Honduras y aislar de todo evento regional a los representantes “del gobierno golpista” y apoyar las acciones que decida tomar la OEA para lograr la restitución de Zelaya.
CHÁVEZ: “HAY QUE DERROCAR A LOS GOLPISTAS”
A pesar de que había una larga lista de espera para tomar la palabra, el mandatario venezolano Hugo Chávez se adueñó del micrófono por más de media hora. Aunque en varias oportunidades prometió no abusar del tiempo, aprovechó para abordar diversos temas y no perdió la oportunidad para culpar a los medios de comunicación independientes de lo ocurrido en Honduras.
“Las oligarquías se apoderaron de los medios más poderosos y hacen lo que les da la gana. La OEA debería pronunciarse ante este atropello contra la libertad de los pueblos y los gobiernos”, pidió Chávez.
Insistió en que el problema no se limita a Honduras, sino que está vivo y latente a lo largo del continente y pidió que se tomen acciones concretas para garantizar el regreso de Zelaya al poder, porque las declaraciones no bastarán para garantizarlo.
“Los revolucionarios del continente no queremos el camino de las armas, queremos el camino de la paz, pero que no nos obliguen porque iríamos a los fusiles. Lo digo con toda la responsabilidad que esto implica”, advirtió Chávez.
Aconsejó a Zelaya aprovechar su viaje a Washington para buscar el apoyo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, e instó a la OEA y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a dejar de lado la ambigüedad y tomar acciones concretas para garantizar el restablecimiento de Zelaya en el poder.
También aseguró que Zelaya debe concluir su mandato porque un gobierno que surja de elecciones bajo el gobierno de facto que tomó el poder no podría ser reconocido.
CHÁVEZ, UN “GORILA”GUERRERISTA
“Podríamos hacerlo, podríamos tomar los fusiles, que no nos obliguen porque iríamos a los fusiles (…) hay que derrocarlo (al gobierno de facto), el pueblo tiene el derecho a la rebelión, hay que apoyar la rebelión en Honduras, llevar a juicio a Micheletti y los militares, sentar un precedente con esto”, advirtió Chávez en el momento más agitado de sus declaraciones en las que también advirtió que cualquier acción contra su embajador o la sede de su representación en Honduras será causa de guerra y que suspende la cooperación petrolera con Honduras.
El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que recibió ayer de parte del presidente Daniel Ortega la presidencia protémpore del SICA, comentó a su retiro de la cumbre que las declaraciones de Chávez eran “su oratoria”, y él dudaba de que en realidad se haga uso de la fuerza militar para restablecer el orden constitucional demandado ayer por los mandatarios latinoamericanos. Arias calificó lo ocurrido en Honduras como “un retraso para la democracia” en la región.
INSULZA “QUIETO”
El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, también comentó por su parte que las declaraciones del presidente venezolano fueron “dichas de manera figurada” y que para él las declaraciones de las cumbres hechas ayer en Managua estaban llenas de apoyo y solidaridad, además que la Organización no hace uso de la violencia, sino que se apega a lo que establece la Carta Democrática a la que están suscritos todos los estados miembros.
Insulza agregó que hoy la OEA definirá sus conclusiones sobre los acontecimientos en Honduras y de ahí continuarán con sus acciones.
En su intervención durante la cumbre extraordinaria del Grupo de Río, Insulza coincidió con los mandatarios latinoamericanos que los golpes militares y de Estado ya se creían superados en la región, además de que, igual que estos países, la OEA sólo reconoce a Zelaya como presidente legítimo de Honduras.
Sin embargo, anotó que hoy la OEA deberá definir las medidas que se tomarán, sobre todo porque —dijo— coincidía con Chávez en que “el tiempo juega un papel muy importante”.
Insulza respondió a los periodistas que él no sabe con qué garantías cuenta para acompañar a Zelaya el jueves en Honduras, pero que ahí estará para hacerlo. “Si fuera de tener las garantías, sería tomar el pasaje y disfrutar el camino”, agregó.
ALBA CITA DERECHO DEL PUEBLO A LA INSURRECCIÓN
Por la mañana, a puerta cerrada en la Secretaría del gobernante Frente Sandinista, desde donde despacha el presidente Ortega, los presidentes pertenecientes a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) acordaron una declaración de condena al golpe de Estado en Honduras. La declaración fue anunciada por Ortega y leída por el canciller ecuatoriano Falder Falconi, mientras el presidente Zelaya escuchaba lo resuelto vistiendo una chaqueta que tenía grabado el escudo de colores con el que se identifica la Presidencia de Nicaragua.
Fueron este grupo de países (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua) los primeros que acordaron “a lo inmediato” retirar a sus embajadores de Honduras, reduciendo “a la mínima expresión” sus representantes diplomáticos en ese país.
Además, igual que más tarde lo dijeron los presidentes y altos funcionarios reunidos en las cumbres del SICA y del Grupo de Río, acordaron que sólo reconocerían en sus países al personal nombrado por Zelaya, y no por el gobierno de facto dirigido por el ex presidente del congreso hondureño Roberto Micheletti, a quien junto a los militares llamaron “usurpadores”.
Estos mandatarios fueron los únicos que también pidieron a los militares que pusieran sus armas a disposición del pueblo hondureño y les advirtieron que sus acciones no quedarían impunes, porque no escaparían a justicia internacional.
De hecho, en la proclama los presidentes del Alba citaron los artículos 2 y 3 de la Constitución Política de Honduras, que se refieren a la responsabilidad imprescriptible del delito de traición a la patria sobre quienes usurpen los poderes constituidos constitucionalmente, y del derecho del pueblo a recurrir a la insurrección en defensa del rompimiento de éste.
CULPA A LOS MEDIOS
En su intervención ante los presidentes latinoamericanos que asistieron a las cumbres convocadas ayer en el país, el presidente destituido de Honduras, Manuel Zelaya, relató los momentos que vivió cuando los militares lo sacaron de Honduras y lo llevaron a Costa Rica.
Según Zelaya, el golpe de Estado en su contra se trabajó desde varios meses atrás, por los grandes capitales de su país y también los medios de comunicación que, a su juicio, “no quieren escuchar al pueblo”, pues estimó que las manifestaciones a su favor han sido multitudinarias y no reducidas como la presentadas por los canales nacionales privados y algunas trasnacionales de la comunicación.
“Me queda el pueblo y Dios (…). Vamos a insistir siempre en el principio básico de la democracia, que es permanentemente tener la participación del pueblo en diferentes formas, encuestas, consultas, mecanismos de participación”, respondió Zelaya a LA PRENSA cuando se le preguntó si en caso de regresar al poder insistiría en la consulta para una reforma constitucional que permitiría la reelección en Honduras, y lo que motivó el golpe de Estado.
La canciller de Honduras, Patricia Rodas, quien salió del país con ayuda de autoridades mexicanas, también opinó que los medios de comunicación “quieren seguir hundiendo el tacón y aterrorizando a nuestro pueblo, eso bien llamado terrorismo mediático, que no sólo atemoriza, también miente y engaña”.
Sin embargo, a diferencia de los gobernantes de los países del Alba, ningún otro mandatario en la cumbre ni Insulza responsabilizaron a los medios de lo ocurrido en Honduras.