Chinandega/ Nueva Segovia
Una hora de tensión se registró en el puesto fronterizo de El Guasaule, después que militares hondureños cerraron ese puesto a las once de la mañana, lo que causó que varios vehículos y personas esperaran a orillas del puente de esa frontera para lograr el ingreso a territorio hondureño.
Algunos nicaragüenses regresaban temerosos del interior de Honduras ayer, ante la posibilidad de una revuelta después que el Ejército hondureño expulsara del país al presidente Manuel Zelaya.
El sector nicaragüense de esa frontera era resguardado por tres soldados del Batallón Permanente de Fronteras, que pertenece al Segundo Comando Militar. El teniente coronel Mario Díaz, jefe del referido batallón, precisó que la zona se mantenía en normalidad, con el ingreso y salida de personas en el paso fronterizo.
“Estamos a la expectativa, ajenos a la situación hondureña y con el normal servicio operativo”, dijo Díaz.
Los militares nicaragüenses conocieron al mediodía de ayer de la presencia de dos pelotones de tropas especiales Cobras (62 soldados) ubicados en Santa Marta, aledaño al Mercado El Cholutequita, donde asisten comerciantes nicaragüenses, a pocos pasos de la frontera.
Cerca de las dos de la tarde el teniente coronel hondureño, Ramón Betancourt, suspendió por minutos un encuentro intrafronterizo con el jefe militar del sector nicaragüense, que era para darle a conocer de la alta presencia militar hondureña a orillas de la línea fronteriza.
El oficial nicaragüense descartó que ciudadanos hondureños utilizaran los puntos ciegos de la zona fronteriza para huir tras la expulsión de Zelaya.
Maxwell Rivas regresaba a Managua de Tegucigalpa la tarde de ayer y confirmó la tensión que vivían los catrachos. “Venía en bus y hay militares y tanquetas en varios retenes que nos hicieron caminar por largos trechos”, dijo.
Jaime Serrano expresó que regresaba de San Pedro Sula, donde los pobladores decían que “los sandinistas” forman parte de la tensión que se vivía en ese país.
El oficial Mario Amador, del Servicio Especial de la Policía Hondureña, comentó que se encargaba de solicitar la identidad de los que transitaban hacia ambos territorios. Afirmó que algunos viajeros manifestaron su temor de viajar a Honduras, pero que lo hacen porque tienen que trabajar.
La hondureña Alejandra Baquedano comentó que el temor es que regrese la “época de tiros”, como en los años ochenta.
CALMA EN EL NORTE
Mientras tanto, ayer la frontera de Las Manos, a 250 kilómetros de Managua y 75 de Tegucigalpa, registraba calma y normalidad.
Autoridades de Migración y Extranjería y la Dirección General de Aduanas (DGA) informaron que los trámites de ingresos y egresos de ciudadanos y vehículos de carga por ese puesto fronterizo transcurría en “el marco de la normalidad absoluta”.
No obstante, en el sector fronterizo hondureño era evidente la movilización de tropas del Ejército, con sus camufles, cascos y armas de guerra, en un número aproximado de 30 soldados, que según los lugareños tenían tres días de haberse apostado en el lugar en posición de vigilancia.
Sin embargo, ciudadanos nicaragüenses consultados por LA PRENSA, cuando ingresaban al país, sostuvieron que a lo largo de la carretera entre Danlí y Las Manos hay un fuerte dispositivo militar que revisa las unidades de transporte colectivo e inspeccionan con más detenimiento a los ciudadanos nicaragüenses.
En el área fronteriza nicaragüense se registró la presencia de algunos efectivos del Ejército de Nicaragua, a partir de las doce del mediodía de este domingo.